El arquero se va a Santiago para ser banca de Orión, mientras Michael Ríos vuelve a vestir la celeste por tercera vez en su carrera, esperando, según sus propias palabras, dejar a Iquique Glorioso en lo más alto.
Al ser confirmado como DT de los Dragones, Erick Guerrero fue muy claro: el equipo necesitaba un volante incisivo por la banda derecha. Y comenzaron de inmediato las tratativas por un conocido de la casa, un hombre de ida y vuelta por ese costado: Michael Ríos, el mismo que dejó el CDI para ir a católica el 2012, quien nos dejó tirados por irse al colo el 2015 y que ahora jura que vuelve para quedarse y no irse más. Este año que ya se acaba fue como las huifas para el volante, ya que sufrió el corte del talón de Aquiles (misma lesión que tuvo el portero dragón Rodrigo Naranjo) y cuando comenzó su recuperación tuvo una caída en un gimnasio lo que provocó que lo volvieran a operar y atrasar todavía más los tiempos de recuperación. Pero ya está tiqui taca y listo para mojar la camiseta celeste del viejo y heroico.