domingo - 22/05/2022

¡El peso de la noche! (Columna Nelson Mondaca I.)

¡El peso de la noche! (Columna Nelson Mondaca I.)

NELSON MONDACA


[caption id="attachment_96404" align="alignright" width="243"]Nelson Mondaca columna Nelson C. Mondaca Ijalba nmonijalba@gmail.com[/caption] En esta oportunidad me valgo del Premio Nacional de Literatura 1994 y Premio Cervantes 1999, Jorge Edwards, del nombre de su novela “El peso de la noche”, para poner el título al presente comentario. La idea a desarrollar parte de la dura realidad que sacude al mundo del trabajo en Chile a partir de la pandemia del Corvid-19. Cuando pasa una cantidad de años, uno puede realizar un mejor análisis de lo bueno y malo de una determinada norma legal. A veces, no se requiere mayor tiempo cuando una ley naufraga en los primeros meses de su puesta en marcha, por diversas razones, pero casi siempre es por la famosa “letra chica”. Una eterna temática que neutraliza la normativa jurídica y facilita la fuerte crítica a la clase política, en especial a la derecha aristocrática. Una mecánica que lejos de hacer más eficiente a un determinado Gobierno, lo hace sumiso al poder del dinero y al lucro. Antes, unas palabras políticas. Puedo sostener que la decadencia de los valores morales y éticos en las diversas autoridades del Estado, en el tiempo, me producen náuseas y me extirpan los pulmones y el corazón. Aquí, lo que prevalece francamente, es el mundo de los más vivos, de los más pillos y generaciones de audaces delincuentes de cuello y corbata. Esta clasificación se la ganaron cuando llevaron adelante las privatizaciones, las vergonzosas concesiones de carreteras, ley de pesca y el escándalo más abominable de todos los que un ser humano puede conocer en la vida, como son las administradoras de las AFP’S. El asunto que el peso de la noche ahora recae en el campo laboral. La última ley N° 21.227, en este sentido, conlleva básicamente dos alternativas: a) Suspensión del Contrato de Trabajo. Donde el trabajador recibe un porcentaje de su sueldo por medio de la AFC, además, el pago de sus leyes previsionales. b) Impedir una ola de miles desempleados en un breve espacio de tiempo. Puede ser que se preste para una cesantía disfrazada o también para que se abuse de ellas por parte de grandes compañías. Sin embargo, a mi juicio prevalece el legítimo interés superior de resguardar determinados ingresos de los trabajadores/as en estos momentos de crisis. Los que son buenos empleadores seguramente mantendrán a su personal y por el contrario, los empresarios abusadores y explotadores, simplemente se aprovecharán de las circunstancias y de la propia ley. Creo que existirán casos justificados como en las Pymes y en las medianas empresas, que no pueden asumir los costos de mano de obra. Eso de los créditos para estas actividades económicas, sirve a unos pocos pero no a la gran mayoría. Al final, igualmente son deudas con la Banca. ¿Cuál es el papel del Estado? Hasta el momento al limitar las libertades, me parece que estamos viendo más desempleo que el proyectado y las siempre mentirosas estadísticas, chocan con la porfiada realidad de la verdadera cesantía que uno ve en el aumento del comercio informal, el incremento de las ferias, de mayores servicios de taxis y el número creciente de ambulantes de todo género. Estamos hablando del orden de dos millones de personas desempleadas. Son pocos los políticos que toman en serio esta profunda crisis de la cesantía. Grandes empresas del retail se han colgado de la última legislación N° 21.227, haciendo caso omiso del valor de las personas trabajadoras. Pienso que, los ciudadanos deberíamos castigar a estas empresas comerciales “no comprando en ellas” por ser antisociales en un momento en que se necesita el mejor comportamiento empresarial en beneficio de la sociedad. Basta de caer en la falta de cultura, mostremos nuestro espíritu solidario y compromiso ciudadano. Esta acción ciudadana y de protesta vale más que romper un semáforo y/o incendiar sus locales. Volviendo al tema. El Código del Trabajo (C. del T.) en lo fundamental está para proteger a los más débiles en una determinada relación laboral; hoy se puede comparar el actual cuerpo legal contra otra obra legislativa compilada de una cierta época predecesora del actual C. del T. Todo esto es, para ver sí en Chile avanzamos o retrocedemos en este campo social y legal. Echemos a correr la memoria. Por ejemplo, la Ley N° 7.388, del 21/12/1942. Artículo 1° “En los establecimientos que expendan bebidas y artículos alimenticios para ser consumidos en sus locales y en que el cliente sea atendido por garzones y camareros, como ser: hoteles, restoranes, bares, clubes y otros similares, deberá agregarse a la cuenta de consumo un diez por ciento adicional, destinado a remuneración del personal encargado de atender directamente al público.” En verdad, no he podido encontrar la existencia de una norma en el actual C. del T., versión de Thomson Reuters del año 2016 (P.E.A) Por último, solamente haré mención de la Ley N° 9.613 del 07/07/1950, la que incorpora al régimen previsional de la Caja de Empleados Particulares a los peluqueros, barberos, etc. Hoy por hoy, tampoco encuentro una estipulación legal. Asimismo, tampoco encuentro nada a favor de “los exámenes preventivos obligatorios de salud” Ley N° 6.174 del 09/02/1938. En fin, en muchos aspectos legales, a mi juicio, hemos retrocedido. Pero, también hay que ser justos en otros hemos avanzado. El actual C. del T., contiene capítulos y libros que tienen su nacimiento en las mismas leyes laborales de épocas pasadas y otras son nuevas iniciativas como la estipulada en el actual C. del T., Artículo 5° del C. del T., donde, limita las facultades que la ley le reconoce al empleador; establece los derechos fundamentales sobre el respeto a las normas Constitucionales. En todo caso, debiéramos tener presente que no todo cuerpo legal es perfecto y se modifican según las condiciones políticas y económicas del país. Los trabajadores/as debiéramos estar atentos a lo que pasa en el campo legislativo y hacer prevalecer nuestros derechos partiendo por el Consejo Superior Laboral, Ley N° 20.940 del 08/09/2016. Después, con las herramientas y/o instrumentos jurídicos, profesionales, por último, actuar según lo determinen las diversas instancias de las Centrales Sindicales. Al respecto saque usted amigo/a, lector sus propias conclusiones.]]>

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