febrero 25, 2024
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22

Mar

En el marco del Día Mundial: La importancia del agua en nuestro organismo

Sin duda de trata de un elemento fundamental para el buen funcionamiento del cuerpo humano. ¿Cuáles son sus aportes y cómo nos beneficia de pie a cabeza? Conoce aquí en detalle sus principales atributos.

Desde 1992, que cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, con el fin de concientizar a la población sobre su importancia y promover la gestión sostenible de este recurso.
Es fundamental para la vida y para nuestro cuerpo. Tanto es así, que el agua está presente en el 70% de nuestro organismo, siendo su principal componente. De este porcentaje, el 65% del agua se encuentra en el interior de las células y el resto circula en la sangre y se aloja en los tejidos.
Por esta razón, un cuerpo adulto debe hidratarse correctamente, ya que constantemente estamos perdiendo agua a través de las deposiciones, la orina, el sudor, la exhalación de vapor de agua de nuestro aliento, etcétera.
Según la Dra. Erika Albetman, nutrióloga de Clínica Bicentenario, “las recomendaciones de ingesta de agua son entre 30 a 35 ml/kg de peso. Así, una mujer de 50 kilos debe consumir al menos 1500 ml de agua al día; mientras, un hombre de 70 Kilos no debe consumir menos de 2100 ml de agua al día”. Asimismo, enfatiza que “el balance hídrico puede verse afectado por diversos factores, como nuestra actividad física, temperatura ambiental y corporal, humedad ambiental u otros factores como la pérdida de líquido por diarrea y/o vómitos, enfermedades descompensadas, etcétera”.
De igual manera, la especialista explica que es importante conocer que el agua que consumimos debe ser aportada en un 80% por líquidos. Los alimentos sólo nos aportan alrededor del 20% del agua que necesitamos. Los alimentos que más nos aportan líquido son las frutas y las verduras.
Beneficios del agua para nuestro cuerpo
La ingesta de agua trae innumerables beneficios a nuestro cuerpo, de pies a cabeza. Aquí mencionamos algunos de sus aportes y desmitifica algunas ideas de uso común:
Intestinos:
“Un tránsito intestinal regular está dado por tres pilares: ingesta de fibra, actividad física e ingesta de agua. Si no consumimos la cantidad mínima de líquido necesaria es esperable sufrir los efectos del estreñimiento. Si presentamos constipación de manera habitual, estamos obligados a aumentar la ingesta de líquido, ya que el agua permite el arrastre de la deposición a través del intestino hasta lograr su eliminación”, afirma la Dra. Albetman.

Riñones:
La función renal necesita de una correcta ingesta de líquidos para mantener un correcto filtrado glomerular. Esto es, la evacuación de residuos y mantención del equilibrio de agua y electrolitos de vital importancia como el sodio y potasio, entre otros. Si llegásemos a tomar agua en exceso, un riñón sano logrará eliminar el líquido sobrante en la orina. “En cambio, en un riñón con insuficiencia renal avanzada, el exceso de agua puede ser perjudicial, ya que si el volumen de líquido que les llega es excesivo, no podrán eliminarlo y se acumularía en los tejidos del cuerpo, produciendo edema y alza de presión arterial, situación que puede llegar a ser muy grave”, advierte la nutrióloga de Clínica Bicentenario.

Boca:
En cuanto a los efectos del agua en la boca, la correcta ingesta de agua mantiene el flujo de saliva adecuado para movilizar los restos de alimentos entre los dientes, además del equilibrio de minerales. “Todo esto ayudará a disminuir la halitosis o mal aliento. Además, en el agua encontramos una gran cantidad de flúor, esencial para la prevención de la caries”.

Acumulación de grasa:
“La acumulación de grasa en el cuerpo, ya sea generalizada o localizada en el abdomen, debe combatirse a través de una dieta equilibrada y ejercicio regular. La ingesta de agua es esencial para cualquier dieta saludable, pero es un mito que el agua o alguna infusión o batido en base a ella sea capaz de disminuir exclusivamente la grasa abdominal”, aclara la Dra. Albetman.

Sudor:
“El sudor está formado por agua, sales minerales y toxinas, y toma olor al entrar en contacto con diversos microorganismos que habitan en nuestra piel. Podemos entender, entonces, que la mayor o menor ingesta de agua no altera el olor del sudor”, explica. Así también menciona que la cantidad de sudor eliminado tampoco depende de la ingesta de agua, pero sí de otros factores. “Si nos ejercitamos, sí eliminaremos una mayor cantidad de sudor y por lo tanto, debemos tener la precaución de aumentar la ingesta de líquidos antes, durante y después del ejercicio”.

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