julio 18, 2024
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29

Ago

La Ballenera | Por Rodrigo Malagarriga

RODRIGO MALAGARRIGA


ballenera 1El iquiqueño más joven siempre les ha llamado la atención la presencia de grandes instalaciones industriales en desuso al sur de la ciudad. Es curioso lo poco que sabemos de La Ballenera.

Existe sobre la cacería industrial de ballenas un silencio histórico regional.

La cacería de ballenas en Chile data de mediados del siglo XIX, en su forma artesanal con arponeros y canoa. Desde tiempos remotos nos hablan de la caza de ballenas por parte de los indígenas costeros.

Sin embargo, la industria de 1940 se había convertido en una amplia gama de productos: jabones varios, lubricantes, aceites, químicos, alimento para ganado y productos para consumo humano. En todos estos elementos se utilizaban grasas, carnes y huesos de ballena.

Las costas del norte eran famosas por la alta presencia de ballenas.

El fin del ciclo del salitre trajo a la provincia una gran crisis social y económica. Las oficinas paralizaron y los pueblos pampinos quedaron, en su mayoría, en ruinas.  Ante esta realidad, el Estado implementó algunas medidas para incentivar nuevas industrias que permitiesen reactivar la economía regional.

En 1954, representantes de la INDUS visitaron Iquique para que permitiesen el funcionamiento de una gran planta al sur de la ciudad, en el ex embarcadero salitrero de Caleta Molle, que había tenido cierta actividad portuaria antes de la Guerra del Pacífico.  Es así como la planta fue inaugurada un 10 de diciembre de 1957. Fue la planta más moderna de Sudamérica y los registros de la INDUS nos hablan de una gran cantidad de trabajadores, en 1961 llegaron a trabajar 1266 personas en la planta, entre obreros, jefes de sección y empleados administrativos

balleneraEl proceso de producción no se detenía jamás, dividiendo cada día de trabajo en tres turnos de ocho horas. Sus trabajadores desarrollaron una rica sociabilidad, incluso participaron con su propio equipo en la liga de fútbol gremial de la ciudad.

En aquellos años en la opinión pública no existía cuestionamiento moral al respecto a la caza de ballenas. Chile ni siquiera adhirió a la Comisión Ballenera Internacional, La intensa cacería disminuyó la población de cetáceos. Considerando que las ballenas tienen ciclos reproductivos extensos y largas infancias, son muy susceptibles de verse al borde de la extinción.

La INDUS, asociada a capitales japoneses, decidió abandonar las faenas balleneras en Iquique.

La ruina de la planta de los Molle actualmente está dividida entre la Armada de Chile, la Ilustre Municipalidad de Iquique y la Universidad Arturo Prat. De esta ruina quedan pocas instalaciones visibles y bien conservadas y de plantas balleneras en el mundo. Este sitio histórico nos habla de una actividad económica que llegó a extremos irracionales y sobre la que hoy pesa una rotunda condena ética por parte de casi todo el mundo y grupos ecologistas.

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