lunes - 19/04/2021

Las personas asintomáticas principales actores del contagio (Columna de Nelson Mondaca)

Las personas asintomáticas principales actores del contagio (Columna de Nelson Mondaca)

NELSON MONDACA I.


Nelson Mondaca columnaMe molesta profundamente escribir estas líneas. Tengo a dos amigos en el Hospital Regional que fueron contagiados por el Covid-19. El mayor de ellos Luis y el otro más joven, Samuel. Ambos, están internados en condiciones críticas y con ventiladores mecánicos. Sus familiares están abrumados y permanecen bajo cuarentena. Cada minuto y cada hora son cruciales, pues se debaten entre la vida y la muerte. Nada será más importante en esta dolorosa ruta de sobrevivencia salir del fatal diagnóstico y volver a respirar el aire de la vida familiar normal. En estas condiciones me resulta difícil ignorar lo que sucede diariamente en los cientos de domicilios, que tienen a un familiar con coronavirus. Las discusiones de fondo no pasan por otras consideraciones del antes o un post, de la epidemia. En estricto rigor, lo primero es la salud de las personas. Después, habrá tiempo para el debate y sí corresponde endosar responsabilidades políticas. Lo que corresponde hoy por hoy, es frenar las curvas que se elevan del correspondiente contagio. En nuestra ciudad, hasta el momento, no podemos sacar cuentas alegres. Cada día sabemos de estadísticas, las cuales, podemos calificar de cifras negras para la región de Tarapacá. Entonces, no es extraño encontrarnos con la puesta en marcha de algunas medidas que restringen aún más nuestras libertades individuales; éstas son absolutamente coherentes y necesarias. Restringir nuestros desplazamientos a lugares de compras, pagos de servicios y otros trámites presenciales, utilizar siempre las mascarillas, lavados de manos frecuentes y mantener los distanciamientos individuales, son medidas de autocuidado indispensables para no contagiarse. Pongamos más atención. Existe en forma natural una excesiva confianza en el plano familiar y de amistades muy estrechas. De esta forma, cuando no vemos síntomas de la enfermedad en nuestros seres más cercanos, queridos y amados, nos relajamos. Por consiguiente, en esta faceta de confianza familiar dejamos de utilizar la mascarilla, dejamos de lado el lavado de manos y descuidamos el distanciamiento personal. Olvidamos que existen personas “ASINTOMÁTICAS”, pues sus condiciones físicas no manifiestan las afecciones del coronavirus, aparentemente son personas sanas. Sin embargo, son personas que andan diseminando la infección en forma súper silenciosa, de manera desapercibida o inadvertida. En otras palabras, el virus se anda transportando en forma inteligente de persona en persona y lo hace por las mismas raíces de la familia. Esto explicaría, por qué en Valparaíso un bebé de 10 meses murió por causa del virus Covid-19/20. La única forma de saber que una persona es “ASINTOMÁTICA” es por medio de exámenes y pruebas médicas. Al respecto, es bueno tener presente que pueden permanecer bajo estas condiciones por un largo tiempo, nunca menor a la tardanza del desarrollo viral en sus diferentes etapas. Por lo tanto, la propagación de la enfermedad del coronavirus-19/20, las personas que más han contribuido involuntariamente al alto nivel de contagios en Chile y en el mundo, precisamente, son aquellas denominadas “ASINTOMÁTICAS”. Por supuesto, nos confiamos porque, supuestamente son personas de salud normal y socializan con nosotros la mayor parte del día. Entonces, para resumir, hay que subir nuestro grado de autocuidado partiendo desde nuestros propios hogares. Si queremos que las cuarentenas tengan algún grado de eficacia y éxito, debemos comenzar por nuestras propias casas, dando el ejemplo. Manteniendo todas las medidas básicas que se han solicitado. Es difícil, no lo niego, ya que se trata de un asunto de cultura tradicional, pero mientras el virus se siga propagando y las curvas no comiencen a “aplanarse”, gradualmente a descender, entonces no tenemos otro camino. Después, al salir de nuestros domicilios, sean por las razones que sean, no “bajar la guardia” y mantenernos siempre conscientes de estos compromisos. El colapso hospitalario es un hecho de la causa en Iquique y en todo el país. En consecuencia, estamos en medio de la tormenta y no sabemos cuándo de verdad veremos la paz del nuevo amanecer. Vivimos momentos muy complejos, actuemos con el máximo de responsabilidad. Es mi llamado en esta columna, amigos y amigas. Por ahora ruego que mis dos queridos amigos, Luis y Samuel, dejen su crítica situación médica para que sus familiares salgan del actual drama y tengan la dicha de abrazarse otra vez. Además, en lo personal, en el día de mañana volver a saludarlos, estar con ellos, aunque sea “a la pasada”. Abogo por todos los que están bajo las llamas del Covid-19/20, para que sus seres amados tengan la felicidad de abrazarlos con un retorno a casa… ¡Qué Dios nos escuche!]]>

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