mayo 23, 2024
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Abr

Trabajo en equipo: vital en la escuela, en la universidad y en la empresa | Dr. Franco Lotito C

Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Académico, escritor e investigador (PUC-UACh)


FOTO FRANCO LOTITO OCT. 2020
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Académico, escritor e investigador (PUC-UACh)

Resulta importante destacar, lo relevante que es para toda sociedad que apunta al desarrollo y al crecimiento armónico de su gente y del país, el proceso de mejorar la capacidad de formar equipos efectivos para el aprendizaje, el trabajo y la acción.

Especialmente, cuando tomamos en cuenta los grandes aportes que han hecho la Psicología Cognitiva, la Psicología Social y las dinámicas de grupos en el diseño y estructuración de diversas técnicas de interdependencia social, con resultados que son claramente positivos y, lo más destacable, que sus logros son observables y posibles de medir.

Para llegar a ser cooperativo, todo grupo que busque convertirse en un equipo de trabajo eficiente y efectivo debe contar con cinco elementos básicos, a saber:

  1. Interdependencia social positiva: la creencia de que todos juntos salen a flote, o bien, todos se hunden.
  2. Asumir responsabilidad individual y colectiva por el trabajo realizado (en inglés: accountability): todos y cada uno de los integrantes deben contribuir con su justa parte al trabajo en equipo y ser capaces de reconocer y asumir los errores cometidos en su desempeño.
  3. Interacción y motivación cara a cara: los miembros se asisten y se ayudan mutuamente. Además, se motivan entre sí, con la finalidad de aprender, de esforzarse y de trabajar de manera conjunta para el logro de la meta común.
  4. Uso apropiado de habilidades interpersonales y de participación: los miembros del equipo deben reflexionar permanentemente sobre cuán efectivamente están trabajando juntos y si será necesario volver a planificar el trabajo a fin de mejorar el desempeño del equipo.
  5. Desarrollo de habilidades de resolución de conflictos: el aprendizaje de métodos de resolución de conflictos –tales como la negociación, mediación, conciliación, transacción– permite que intelectualmente los integrantes del equipo se aseguren que están llevando a cabo razonamientos de alto nivel, grandes aprendizajes y trabajos de gran calidad.

Al respecto del último punto, es preciso señalar, que el trabajo cooperativo no puede alcanzar su pleno potencial hasta que los integrantes del equipo no hayan logrado desarrollar las habilidades necesarias para manejar y resolver los conflictos que se producen entre unos y otros de una manera constructiva y positiva, ya que hay que tener presente que hay grupos que pueden ser constructivos o destructivos, dependiendo de cómo estén estructurados, especialmente, cuando sólo algunos de sus integrantes están haciendo todo el trabajo, en tanto que otros miembros se van gratis: estos son los llamados “freeriders”, es decir, los sujetos parásitos o polizontes.

En este sentido, una habilidad social importante que hay que enseñar a los integrantes de un equipo, es el ejercicio de un liderazgo positivo y ético, por cuanto, en grupos y/o equipos pequeños, sus integrantes debieran distribuir funciones y tareas entre todos los miembros del equipo, con la finalidad de que todos estén en condiciones de proveer el liderazgo necesario de acuerdo con la situación, la coyuntura y la necesidad del momento a fin de asegurar que el equipo alcance sus metas y mantenga buenas relaciones entre los integrantes. En un equipo resulta ser un error designar como líder permanente a uno de sus miembros, por cuanto, todos los integrantes del equipo son igualmente responsables por llevar a cabo la tarea y mantener un liderazgo efectivo.

Otra ventaja importante del aprendizaje cooperativo, es que provee un marco de referencia en el que los diferentes tipos de inteligencia pueden ser usados, ya que representa la manera ideal para implementar la teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, ya sea que hablemos de la escuela, la universidad o de la empresa.

Por otra parte, desde la Psicología Social surge el estudio de la sinergia, un fenómeno que aún no se ha podido explicar del todo, que refleja el hecho que un grupo es algo más que la mera suma de sus partes, ya que dos más dos puede ser cinco, seis o más, cuando se produce el efecto de sinergia entre los integrantes, un factor que fortalece el hecho de convertirse en un equipo donde existe respeto, confianza, orgullo y un complemento de las habilidades y talentos que aporta cada uno de sus miembros.

Ahora bien, no obstante que la observación del fenómeno de la sinergia es evidente para cualquier persona que haya estudiado y que se interese por el tema de la dinámica grupal, de acuerdo con Enrique Ogliastri, autor del libro “Gerencia japonesa y círculos de participación. Experiencias en América Latina”, la explicación del “efecto sinergético del trabajo en grupos es todavía uno de los grandes misterios de la psicología social contemporánea”.

El aprendizaje cooperativo –comparado con el aprendizaje competitivo y el individualista– promueve en las personas logros y éxitos más grandes, tanto a nivel escolar, universitario o empresarial, así como también una mejor y más positiva relación entre los integrantes del equipo. En países como Japón, por ejemplo, la cultura imperante en esta nación no permite que el grupo deje que un compañero falle o que se quede atrás, lo que explicaría el gran éxito académico y empresarial de los japoneses.

Una interdependencia positiva significa que el resultado final que entrega el equipo “depende de los aportes y acciones de cada uno de los componentes del equipo”, en función de lo cual, si uno de los integrantes falla o no trabaja a la par de los demás, el resultado final se resiente considerablemente. Al respecto, resulta importante recordar que las primeras formulaciones de la teoría de la Interdependencia Social las plantearon estudiosos como Kurt Lewin, pionero de la psicología social experimental, y Morton Deutsch,  psicólogo social y uno de los fundadores del campo de la resolución de conflictos, quienes sentaron las primeras bases de la teoría y desde donde surge el aprendizaje cooperativo.

En este sentido, hay que estar conscientes que implementar el trabajo cooperativo en la escuela, la universidad o en la empresa no es un proceso fácil, especialmente, cuando nos enfrentamos a la “cultura del individualismo” o de “la competitividad”, lo que conduce a que muchos estudiantes y trabajadores se resistan al cambio –a cualquier cambio– a raíz de lo cual, deben ser persuadidos de que el aprendizaje cooperativo vale todo el esfuerzo que se requiera.

Digamos, finalmente, que  la teoría de la Interdependencia Social se puede aplicar en cualquier situación en la que las personas cooperan, compiten o trabajan de manera individual, siendo igualmente útil en los negocios y en las empresas, como así también en la vida familiar, en las escuelas o en la universidad.

Comentarios

  • Si queremos cambiar a nuestro querido Chile, entonces será preciso aprender a trabajar en equipo en todos los ámbitos del quehacer humano: colegios, universidades, empresas, gobierno, ámbito político, etc., de otra forma, seguiremos siendo sólo un «país en desarrollo» y eso ya no basta, especialmente cuando nos comparamos con países desarrollados como Japón, Finlandia, Suecia, Noruega, Alemania, Suiza, etc.

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