PERICOTE
Un filamento metálico desprendido de una escobilla terminó convertido en una emergencia médica. Según relató la endoscopista Tatiana Vujcic, un hombre llegó a urgencias con un dolor torácico creciente después de un asado, según publica Las Ultimas Noticias. Tras comer un trozo de carne, el paciente comenzó a sentir un dolor intenso que fue aumentando, hasta que se descubrió que el causante era el pequeño fragmento de metal que había quedado adherido al alimento.
A propósito de ese caso, vuelve a instalarse la pregunta que aparece todos los años en la previa del 18: ¿qué tan seguro es limpiar la parrilla y qué métodos conviene usar? Y ahí surge el clásico debate dieciochero: la cebolla, ¿sirve o es puro cuento?
Hay quienes defienden el truco con uñas y dientes. La revista estadounidense The Kitchn explica que la cebolla funciona porque aprovecha sus propiedades químicas y físicas: al frotarla sobre el metal caliente, los jugos liberan compuestos azufrados que ayudan a despegar grasa, restos de comida y olores sin usar productos adicionales. Para ellos, es un método natural, barato y efectivo, ideal para sacar la suciedad reciente y dejar la parrilla lista para el asado sin recurrir a químicos ni a escobillas peligrosas.
Pero también están los que dicen que la cebolla no limpia nada. Entre ellos, el divulgador gastronómico Heinz Wuth, del proyecto “Ciencia y Cocina”, quien no recomienda este truco. Su postura es directa: la cebolla no desengrasa ni desinfecta, solo humedece el metal y lo perfuma. Según él, la parrilla queda “bonita”, pero la mugre sigue ahí. Incluso advierte que parte de la pulpa puede quedar pegada y quemarse, sumándose a los residuos que después habrá que sacar igual.
Así, mientras unos juran que la cebolla es mano de santo y otros la descartan como mito parrillero, lo que sí está claro es que el riesgo de los filamentos metálicos es real y no menor. En medio del carbón, el copete y la conversa, conviene elegir métodos seguros para evitar que el asado termine en urgencias.













