agosto 3, 2026

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Abr

Economía circular digital: cómo las empresas de tecnología están reduciendo su impacto ambiental

El sector tecnológico produce valor sin chimeneas visibles, pero su huella ambiental es más grande de lo que parece. Los centros de datos y los dispositivos que se renuevan cada dos años generan una presión creciente sobre el planeta. La buena noticia es que la industria ha comenzado a repensar su modelo desde adentro.

La paradoja del sector más digitalizado del mundo

El sector de tecnologías de la información y la comunicación representa entre el 2 y el 3% de las emisiones globales de carbono, una cifra comparable a la de la industria de la aviación. Eso sorprende a mucha gente. Los aviones tienen turbinas; los servidores parecen silenciosos. Pero el consumo eléctrico que los alimenta es enorme, y en muchos casos todavía depende de combustibles fósiles.

La Agencia Internacional de Energía estima que los centros de datos usaron alrededor del 1,5% de la electricidad mundial en 2024, y esa demanda podría más que duplicarse hacia 2030, impulsada principalmente por la inteligencia artificial. Dicho de otro modo: el crecimiento de la IA no es gratuito para el planeta.

Los principios ESG (Environmental, Social and Governance) están dejando de ser un anexo corporativo para convertirse en eje estratégico. Plataformas de entretenimiento, comercio electrónico, servicios financieros y portales de contenidos como www.c19.cl comparten infraestructura con los gigantes tecnológicos y, por eso mismo, están sujetas a las mismas preguntas sobre eficiencia energética y responsabilidad ambiental. Las empresas que integran los criterios ESG con seriedad mejoran su reputación, atraen inversión y reducen riesgos a largo plazo.

Qué significa realmente «circular» en el mundo digital

La economía circular propone que los residuos de un proceso se conviertan en insumos de otro. En el mundo digital, esa lógica se traduce de manera concreta. En 2021, los residuos electrónicos globales alcanzaron los 57,4 millones de toneladas métricas, y solo alrededor del 17,4% se recicló de manera adecuada. Ese porcentaje es difícil de justificar si se considera la cantidad de materiales valiosos que se entierran o incineran.

Algunos ejemplos de cómo las empresas tecnológicas aplican el enfoque circular hoy:

  1. Diseño modular de hardware: empresas como Fairphone fabrican teléfonos cuyos componentes pueden reemplazarse individualmente, extendiendo la vida útil del dispositivo sin cambiar el equipo completo.
  2. Servidores optimizados: Amazon Web Services ha mejorado sus centros de datos hasta hacerlos cuatro veces más eficientes que la infraestructura IT tradicional instalada en las propias empresas.
  3. Pasaportes digitales de producto: este concepto, que gana fuerza en 2026, permitirá rastrear cada componente de un dispositivo para facilitar su recuperación y reciclaje a escala masiva.

Las herramientas digitales que aceleran la transición

La tecnología es tanto parte del problema como la herramienta más poderosa para resolverlo. El IoT, la inteligencia artificial y la cadena de bloques están rediseñando la forma en que las empresas gestionan recursos. Un estudio conjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Instituto Wuppertal de Alemania identifica estas soluciones digitales como elementos clave para lograr transparencia en las cadenas de suministro y cerrar los ciclos de materiales.

En la práctica, estas herramientas permiten:

  • Monitoreo energético en tiempo real mediante sensores, identificando ineficiencias antes de que se conviertan en costos.
  • Predicción de vida útil de equipos con IA, reduciendo reemplazos innecesarios y el volumen de residuos electrónicos.
  • Trazabilidad de materiales reciclados mediante blockchain, verificando que los componentes realmente provienen de fuentes circulares.

En 2026, reguladores europeos refuerzan esta dirección con normativas que obligan a las cadenas de suministro a mejorar la trazabilidad de emisiones y reducir su impacto. La circularidad se integra en el ADN operativo porque ofrece estabilidad: reinsertar los propios residuos en el ciclo de producción no es solo ecología, sino soberanía industrial.

El reto de la credibilidad

Las emisiones de Alphabet crecieron casi un 50% desde 2019, y las de Meta se han más que duplicado en el mismo período, según sus propios informes. Google redujo las emisiones de sus centros de datos en 2024, pero sus emisiones globales siguen al alza. Eso refleja la tensión real entre el crecimiento de la demanda digital y la velocidad con que avanza la descarbonización.

Algunas empresas optan hoy por el llamado «green-hushing»: guardar silencio sobre sus metas ambientales para evitar el escrutinio, en lugar de hacer declaraciones que luego no puedan sostener con datos. Es una señal de madurez, aunque suene paradójica. Las empresas que asumen el enfoque circular con rigor no necesitan publicitar su compromiso ambiental. Sus métricas lo hacen por ellas.

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