La propuesta del senador y presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, de avanzar en la privatización total o parcial de Codelco desató un fuerte rechazo en la oposición y abrió un debate político de alto voltaje. Según declaró a La Tercera, el parlamentario sostuvo que, tras la aprobación del proyecto de Reconstrucción, “lo que debiera venir ahora es la privatización de Codelco o al menos de parte de su propiedad para que le entre oxígeno privado a esa empresa”.
Squella argumentó que la cuprífera enfrenta una situación financiera crítica, con niveles de deuda muy superiores a los de otras mineras, y que incorporar capital privado permitiría enfrentar la menor recaudación transitoria sin afectar el programa de gobierno.
ELIZALDE
La respuesta de la oposición fue inmediata. El exministro del Interior Álvaro Elizalde (PS) calificó la idea como “renunciar a uno de los activos estratégicos fundamentales del país” y afirmó que la propuesta “traspasa un límite que ni siquiera durante la dictadura se atrevieron a cruzar”, escribió en su cuenta X.
El diputado socialista Daniel Manouchehri endureció aún más el tono, señalando que “impulsar la venta de Codelco es un acto vendepatria” y advirtiendo que vender la estatal sería “una provocación en contra de Chile y de consecuencias políticas y sociales insospechadas”.
Desde el Frente Amplio, su presidenta Constanza Martínez sostuvo que la intención de privatizar Codelco “confirma el rumbo ideológico del gobierno” y que no permitirán que la empresa sea convertida en un “botín”, según consiga El Mostrador.
El Gobierno, por su parte, cerró la puerta a una privatización, aunque abrió la posibilidad de vender “bienes prescindibles” y avanzar en asociaciones con privados para fortalecer la compañía.













