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En TikTok, YouTube y Spotify han empezado a circular unas joyitas supuestamente rescatadas del baúl de los años 60 y 70: canciones eróticas, con voces femeninas seductoras, letras cargadas de deseo y arreglos que suenan a vinilo gastado. Todo muy retro, muy sensual… pero también muy falso.
Porque sí, muchas de estas canciones fueron creadas por Inteligencia Artificial. No hay artista, no hay estudio, no hay historia. Solo algoritmos con ganas de jugar al recuerdo caliente.
¿Cómo lo hacen?
La IA musical actual puede generar canciones completas en segundos. Herramientas como Suno, Loudly o Jukebox de OpenAI permiten elegir estilo, época, voz y hasta el tipo de letra. El resultado: piezas que suenan “auténticas”, pero que no tienen ni un solo segundo de vida real.
Según Infobae, estas canciones suelen tener patrones melódicos predecibles, letras genéricas y voces que, aunque suenan humanas, tienen articulaciones raras, como si la cantante estuviera hecha de cera. Además, hay herramientas que ya permiten detectar si una canción fue generada por IA, analizando la estructura, el timbre y la firma digital del audio.
El caso de “Mal Polvo” y la misteriosa María Cardo
Una de las más comentadas es “Mal Polvo”, atribuida a una supuesta cantante colombiana llamada María Cardo, difundida por la cuenta “Nueva Ola Red”. La canción tiene todo el paquete: voz sensual, letra provocadora (“me dejaste con la piel en llamas y el alma en remojo”) y un arreglo que suena a bolero psicodélico. Pero no hay registro de María Cardo en la historia musical, ni en compilados como los de Memoria Chilena o Discogs.
Todo indica que “Mal Polvo” es una creación algorítmica, diseñada para parecer una joya perdida de la Nueva Ola. Un engaño bien editado, que juega con nuestra nostalgia y nuestro morbo.
¿Y el erotismo?
Lo curioso es que muchas de estas canciones falsas apelan al deseo, al susurro, al roce. Como si la IA supiera que el erotismo vende, sobre todo si viene envuelto en nostalgia. Pero ojo: el erotismo musical de los 60 y 70 era más sugerente que explícito. En Chile, por ejemplo, la Nueva Ola y los boleros hablaban de amor y pasión, pero con metáforas, no con gemidos.













