PERICOTE
Ante el alza de los combustibles, el costo de la vida y hasta del aire que respiramos, en El Sol de Iquique sentimos la obligación moral, social y casi espiritual de aportar con sabiduría popular. Y como este diario siempre ha sido amigo de la cultura, hoy traemos una joya del folclor doméstico: el famoso Jote, ese brebaje que ha acompañado más sobremesas que la radio Imagina o Caribe.
No estamos descubriendo la pólvora ni inventando la rueda. Esto es simplemente rescatar una tradición, como quien guarda la receta de la abuela, pero versión “copete de emergencia”.
Ingredientes del patrimonio
En Iquique Glorioso hay vinos para todos los bolsillos, especialmente esos que vienen en cajita —los célebres “ladrillos”— tipo Don José o Bodega Uno, ojalá de litro y medio para que rinda “como el Pulento manda”.
A eso se suma una bebida cola. Las Pepsis suelen ser más baratas, pero acá cada quien sigue su fe.
Preparación del clásico
Este brebaje alcanza para cuatro personas que quieran conversar largo y tendido. Si la reunión promete, siempre existe la ancestral técnica de la “vaquita”, que en todo Chile funciona mejor que cualquier sistema financiero.
En una jarra de vidrio (las venden en los Mall chinos), se vierte el vino con cariño, como quien riega una planta. Luego se suma la bebida cola. Se deja reposar un minuto, no por ciencia, sino por tradición. Y se sirve.
Advertencia cultural
Si la conversación se pone intensa o los ánimos se calientan —por decirlo suave—, recuerde que siempre existe la opción de otra “vaquita”. Y si alguien propone pedir “fiao”, no se asuste: forma parte del ecosistema social del barrio.
Eso sí: cada cual es responsable de su propio comportamiento, porque el Jote será humilde, pero la dignidad es cosa seria.













