PERICOTE
Como es tradición en este medio, pobre pero muy honradísimo y cuando el bolsillo esta con pocas locas entregamos una receta de un trago (copete).
En Chile tenemos tradiciones nobles: la marraqueta o pan francés y pan batido, la once con té hirviendo en pleno verano y, por supuesto, los tragos que nacen en una servilleta de bar y terminan convertidos en patrimonio cultural. Uno de ellos es El Submarino, ese brebaje que parece invento de ingeniero naval, pero que en realidad nació porque a alguien se le ocurrió que era buena idea tirar un cortito dentro de la cerveza.
La receta es simple y democrática: un vasito de chela bien helado y un vasito de licor de menta. Aquí la técnica es otra: dejar caer la copita dentro del vaso y mirar cómo se hunde, como si fuera un buzo táctico entrando en operación. De ahí el nombre. Ciencia pura.
El resultado es un brebaje verde, dulce y refrescante, ideal para quienes quieren tomar cerveza, pero con un toque de travesura. Y como buen invento chileno, tiene variantes: algunos reemplazan la menta por tequila, otros le agregan granadina para que quede como semáforo, y hay quienes lo preparan con cerveza negra, probablemente porque ya no tienen nada que perder.
En los bares como El Curupucho (Iquique), Café del Sol (Antofagasta) o el Panamá (Ñuñoa) , el Submarino es casi un rito de iniciación. Y es que este trago tiene esa magia: empieza hundiéndose, pero al final el que se hunde es uno.













