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Jun·26

Chile palpita con el Mundial 2026 | Nelson Mondaca I.

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Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com

Nuestro país, nuevamente, no está presente en este torneo mundial de fútbol. Tenemos que conformarnos con ser observadores y comentaristas de estas jornadas deportivas. Pero bien, nos queda disfrutar este espectáculo por Chilevisión. Me alegro por quienes puedan presenciarlo.

El torneo está recién comenzando. Hasta ahora, de los partidos que he visto, me gustó el primer tiempo de Estados Unidos contra Paraguay. Impresionante EE.UU. Ayer, Brasil no sorprendió, y Marruecos me dejó una alta impresión: jugaron sin respetar la camiseta brasileña, un equipo que sigue en deuda con sus aficionados.

Están por debutar Argentina y Uruguay. Hoy lo hace Ecuador. Solo espero que les vaya bien y que sean animadores del torneo hasta disputar el título mundial. Por cierto, tengo la esperanza de que una selección de nuestro continente gane esta copa.

Hablando de fútbol, en el plano local, Club Deportes Iquique recupera a Edson Puch y suma dos refuerzos más. Necesitamos subir en la tabla y encumbrarnos entre los líderes de la segunda división. Como hincha del CDI, espero no sufrir por malos resultados. Adelante muchachos, con Edson sí se puede. Aplausos para la fiel hinchada de los Dragones Celestes.

Del fútbol paso a la contingencia de mi Chile lindo y sufrido.

Nuestro modelo de democracia no es perfecto. Los hombres que llegan al poder tampoco. El sistema capitalista ha tenido varias fases de desarrollo. En Estados Unidos tiene su expresión más real. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial impuso su dominio, hegemonía e imperio. Su política nacional se afianzó con un poder bélico extraordinario. En las entrañas de la Casa Blanca se planifica y organiza su poder mundial.

Su contraparte más intensa en lo político —no en lo económico— fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), con sede en Moscú. Ese modelo se derrumbó y fue superado por el capitalismo. La mejor muestra de su fin fue la caída del Muro de Berlín y la unificación de las dos Alemanias. El poder de la URSS dejó de ser una amenaza para EE.UU., terminando así lo que históricamente se llamó “la Guerra Fría”, en noviembre de 1989.

Durante esos 40 años, la hegemonía estadounidense no tuvo contrapeso. Su modelo neoliberal solo fue desafiado por la revolución cubana de Fidel Castro, luego por Hugo Chávez en Venezuela y, en Chile, por Salvador Allende durante cerca de mil días. Ya sabemos lo que ocurre con Cuba, asediada por sanciones comerciales y económicas; también conocemos lo que pasó recientemente con Nicolás Maduro. En Chile, se han desclasificado informes de la CIA sobre el golpe de Estado de 1973 y el intento de frenar la vía al socialismo. Es la historia. Aunque pasen los años, estos hechos no se pueden esconder. Las verdades hay que decirlas. Cada opinión merece respeto, me guste o no. Esa es mi forma de pensar.

Hoy, nuestro continente sigue bajo la tutela de EE.UU. Defenderá sus intereses por las buenas o por las malas. Pero el mundo del siglo XXI es otro. EE.UU. se quedó dormido en su dominio totalitario. Las mismas políticas neoliberales que impulsó terminaron empoderando nuevas filosofías económicas, tanto del socialismo fenecido como del capitalismo neoliberal en crisis.

El desarrollo tecnológico y científico, orientado a producir más en menos tiempo y a menor costo, abrió espacios impensados para países como China y Rusia. La conquista del mercado mundial es un hito histórico. El desarrollo alcanzado por estos países los ubica entre los más avanzados del planeta. China, especialmente, ha sacado a más de 800 millones de personas de la pobreza. Su industrialización es un comienzo, un medio y un fin para una vida mejor. La revolución tecnológica al servicio de grandes empresas chinas ha desplazado pacíficamente a la competencia norteamericana y europea. Inteligencia y plusvalía mueven el nuevo orden mundial de los BRICS.

Me preocupa y me quita el sueño lo que pasa en mi amado Chile. Algunos puntos. Primero, a mis parlamentarios de la Cámara de Diputados: por favor, no pierdan el tiempo en tareas que no sean presentar proyectos y aprobar leyes que mejoren nuestra economía, seguridad, salud, inmigración y educación. Aprovechen bien su tiempo al servicio del bien común. No pasemos de la política letrada a la analfabeta. No seamos presa del ultraideologismo rabioso ni “peruanicemos” la Cámara de Diputados.

Las acusaciones constitucionales nos envuelven en trincheras políticas del pasado, idiotas y odiosas. Boric, Grau y otros personeros de la administración anterior ya fueron juzgados por el pueblo: los sacaron del poder. En las urnas, con un 58%, el país eligió un nuevo gobierno, encabezado por José Antonio Kast, representante del empresariado y de la derecha. Veamos al nuevo Ejecutivo y mejoremos sus proyectos. De lo contrario, los problemas seguirán vivos y latentes. En cualquier momento podríamos tener otro estallido social, más convocante que el del 19 de octubre de 2019.

La última encuesta del SEP es una señal profunda a considerar. Algo no se está haciendo bien. La política de un país mejor se construye entre todos. Más apertura a las negociaciones y que triunfen las grandes mayorías. Es mi visión. Difícil, pero no imposible. Gracias.

Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com

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