
nmonijalba@gmail.com
Antes de entrar en materia, les pido permiso. Permítanme expresar unas sentidas líneas que acongojan mi alma. Este fin de semana no fue nada grato en lo personal. En primer lugar, Eduardo Henry Williams Manríquez perdió totalmente la vista. Está ciego. En segundo lugar, me informaron del fallecimiento del esposo de mi estimada amiga empresaria de Zofri, Virginia Escobar: don Eleazar Guzmán Lineros (Q.E.P.D.).
Con ambos compartí momentos en diferentes etapas de la vida. En el caso de Henry, estudiamos juntos en la primaria, en la gloriosa Escuela Santa María. Después nos reencontramos en la adolescencia, en los años 70, cuando éramos de bandos políticos contrarios. Con el paso del tiempo volvimos a encontrarnos casi todas las noches, pues él siempre estaba —o está— a mi lado apoyándome. Entre sus amistades es conocido como “Chocolate”, parroquiano del Bar Genovés y de Pedrito. Sus últimos exámenes salieron bien y podrá operarse, gracias a la colaboración de un ángel que lo protege —al que llamaré Patricio— y de otro hombre jubilado del mundo sindical. Primero será intervenido de un ojo; si todo sale bien, iremos por el otro. Mientras tanto, debe cuidarse y encomendarse a la Virgen de La Tirana.
El caso de don Eleazar Guzmán es distinto. Cuando “Viky”, su amada esposa, era la principal líder de los empresarios de Zofri, muchas reuniones las hicimos en su casa de Playa Brava. Allí planificamos nuestras luchas. Conversamos de nuestras vidas, de sus tareas como piloto de la Fuerza Aérea y como dirigente del CDI. Una persona con gran espíritu humano, culto y valiente. Un chileno con corazón de héroe nortino del último siglo. Don Eleazar nos lleva la delantera y vivirá siempre en nuestros corazones. “Viky” ha sufrido mucho. Ella sabe que él tiene un lugar en el cielo. Mis sentidas condolencias a toda la familia. Fuerza en esta dura etapa del adiós; sepan que no están solos en este momento de intenso dolor.
Introduciéndome en las noticias, trataré de enfocar una opinión ciudadana al tenor de un Chile que se mueve al compás de diversos temblores.
Vamos con la ley de gratuidad de la sala cuna universal. Me parece oportuno, necesario y vital que por fin se aborde esta importante materia de modernización laboral. Concretar una nueva ley que facilite la incorporación de mano de obra femenina al trabajo.
Por si acaso, me pongo el parche antes de la herida: desde el año 2021 dejé de cumplir funciones como principal dirigente de los trabajadores de Zofri. Pero ello no significa que no tenga opinión sobre el tema. Asumí la enorme tarea de impulsar los cambios legales al artículo 203 del Código del Trabajo, inciso primero, sobre el beneficio de la gratuidad de la sala cuna en establecimientos comerciales administrados bajo una misma razón social.
Miren ustedes cómo son las cosas. Aquí en Iquique empezamos con marchas, huelgas de hambre y movilizaciones en aras de la gratuidad de la sala cuna para las madres trabajadoras de Zofri. Hoy es una hermosa conquista que me hace reflexionar críticamente sobre cómo Chile recién, después del retorno a la democracia, aborda esta temática. Recuerdo que los senadores Humberto Palza (Q.E.P.D.), Julio Lagos, Sergio Bitar, Jorge Lavanderos; el diputado —hoy senador— Renzo Trisotti, y el diputado Ramón Pérez O. (Q.E.P.D.), entre otros, estuvieron por modificar el artículo 203 del Trabajo. No fue una tarea fácil. La administración de la época, a cargo de Vicente Unanue, tuvo una postura negacionista y contraria al beneficio de la sala cuna. Al final lo entendió, pero demasiado tarde.
Según se sabe, era un proyecto ingresado durante el gobierno del presidente Boric y existía consenso político para su aprobación final. Estaban zanjados los aspectos técnicos y de financiamiento. Sin embargo, nunca invitaron a los dirigentes del sindicato histórico —Sinitraz— ni a otros del sector de Zofri a una reunión sobre el proyecto. Se hicieron varias promesas por parte de las autoridades de ese gobierno. Lo único que se consiguió fue mejorar un dictamen de la Dirección del Trabajo. Promesas y viajes a Santiago perdidos. Qué falta de respeto y qué muestras de soberbia. Permisología en todo su esplendor.
Por ahora sé que los dirigentes de los sindicatos de Zofri están haciendo esfuerzos nuevamente para viajar a Santiago. Están tomando contacto con los parlamentarios de la zona y agendando reuniones con expertos y abogados laborales de nuestra región para llevar adelante su presentación.
Por lo que he podido leer en el Boletín N° 14.782-13, creo que amerita la intervención de los dirigentes de los sindicatos de trabajadores de Zofri. La experiencia adquirida en este largo andar por la sala cuna y la gratuidad del beneficio para las madres trabajadoras puede ser mejor aprovechada, compartida y divulgada en esta materia de orden nacional.
Lo mejor es que el proyecto fue reingresado al Parlamento. Por favor: hay espacio para dialogar, debatir y dar más luz a los grandes acuerdos. Como siempre, las pequeñas, micro y medianas empresas son las que concentran la mayor contratación de mano de obra femenina. Poner el acento en este diagnóstico es comenzar con los pies sobre la tierra. Precisamente hablamos de que el crecimiento es fundamental para el desarrollo del país.
Amigos y amigas, ustedes saben que el país está envejeciendo. Cada vez hay menos nacimientos y muchas madres o parejas no desean tener más de un hijo. Sean las razones que sean, necesitamos mejorar la calidad de vida de las personas. Los ingresos altos pueden ser una vertiente fundamental para que las mujeres en edad fértil puedan sentir la felicidad de ser madres trabajadoras con más de dos hijos. La sociedad en su conjunto debiera asumir esta responsabilidad. Un bonito desafío del cual, en el corto plazo, todos nos sentiríamos orgullosos de ser parte de un nuevo Chile.
Los dejo hasta acá. Gracias.
Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com
En El Sol de Iquique creemos en estar siempre del lado de la gente y con los ojos bien abiertos sobre quienes toman decisiones. Pero también somos un medio pluralista: las opiniones que aquí se publican son responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan lo que piensa este medio.













