La diputada independiente pro UDI, Ximena Naranjo, comentó el ingreso del proyecto que modifica el Sistema de Admisión Escolar. A su juicio, la reforma abre la puerta para revisar una política que buscaba asegurar igualdad de oportunidades, pero que en la práctica ha mostrado problemas que ameritan ajustes.
Según planteó, uno de los puntos centrales es compatibilizar la equidad con la expectativa de las familias de tener un rol más activo en la elección del proyecto educativo, incorporando además criterios que reconozcan el esfuerzo y el compromiso académico de los estudiantes.
“El objetivo de garantizar igualdad de oportunidades es compartido por todos. Sin embargo, cuando una política pública genera frustración en un número importante de familias o no logra responder plenamente a sus expectativas, corresponde revisarla y mejorarla. Ese perfeccionamiento también debe permitir que el esfuerzo, la dedicación y el desempeño académico tengan un reconocimiento objetivo dentro del sistema, porque incentivar la excelencia no es incompatible con la equidad; por el contrario, ambas deben complementarse”, afirmó.
Naranjo señaló que la reforma apunta a un sistema que incorpore más elementos de mérito académico, pertenencia y vínculo con los proyectos educativos, reduciendo la dependencia de mecanismos aleatorios cuando existan criterios claros y transparentes para asignar vacantes. “No estamos discutiendo solamente la forma en que se asignan los cupos. Estamos discutiendo cómo construimos un sistema que entregue mayor confianza a las familias, que reconozca el compromiso de los estudiantes con su proceso formativo y que fortalezca la relación entre las comunidades educativas y quienes desean formar parte de ellas”, indicó.
MODELO
La diputada agregó que este debate también permite revisar el modelo de establecimientos de alta exigencia académica y resguardar espacios orientados al desarrollo del talento. “Chile necesita seguir promoviendo proyectos educativos de excelencia, como los Liceos Bicentenario, que durante años permitieron que miles de jóvenes, especialmente provenientes de familias vulnerables, accedieran a una educación de calidad y ampliaran sus oportunidades de desarrollo. La excelencia no debe entenderse como un privilegio, sino como una política pública que contribuya a la movilidad social y al desarrollo del capital humano del país”, sostuvo.
Al cierre, Naranjo dijo estar disponible para un debate amplio que permita avanzar en una reforma que dé más legitimidad y confianza al sistema de admisión escolar. “Espero que esta discusión se desarrolle con responsabilidad y escuchando a todos los actores involucrados. Tenemos la oportunidad de construir un sistema que combine inclusión, libertad de elección, reconocimiento al esfuerzo académico y fortalecimiento de la excelencia educativa, siempre poniendo en el centro el bienestar y las oportunidades de los estudiantes”, concluyó.













