Los viajes al extranjero de los consejeros regionales vuelven a generar ruido. Nada nuevo: cada cierto tiempo reaparece la misma pregunta incómoda que nadie en el pleno parece muy interesado en responder. ¿Qué resultados concretos dejan esos seminarios y encuentros internacionales financiados con recursos públicos? Hasta ahora, la respuesta sigue siendo un misterio digno de novela policial.
Desde hace años, los Cores tarapaqueños han recorrido China, Argentina, Colombia y otros destinos “estratégicos” para conocer diversas materias en terreno. El detalle es que esos terrenos quedan bastante lejos y los pasajes, estadías y viáticos salen directamente de las arcas regionales, es decir, del bolsillo de todos los chilenos. Una inversión que, al menos en teoría, debería traducirse en beneficios para Tarapacá.
Un informe de El Mercurio comparó los gastos de los gobiernos regionales de traslados y viáticos. Tarapacá aparece con cifras bajas, lo que podría interpretarse como austeridad o simplemente como falta de oportunidades para viajar más seguido. Coquimbo gastó 248 millones en dos años; Antofagasta, más de 180 millones. En contraste, los actuales consejeros de Tarapacá llevan “solo” 19 millones en pasajes, viáticos y hoteles desde que asumieron. Una cifra modesta, casi humilde, dentro del ranking nacional.
Aun así, en junio pasado los Cores —con excepción de Luis Milla, del Partido de la Gente— aprobaron cuatro viajes internacionales: Desarrollo Fronterizo en Tacna, una visita a Campo Grande (Brasil) donde viajaron nueve consejeros, y nuevas salidas programadas a Colombia y Bolivia. La agenda internacional del Consejo Regional parece más activa que la de varios ministerios.
Pero más allá de los montos, la discusión apunta a lo esencial: ¿para qué sirven estos viajes? ¿Qué informes elaboran los consejeros? ¿Cuáles son los objetivos? ¿Cómo se aplica la experiencia adquirida en beneficio de Tarapacá? Preguntas simples, pero que suelen recibir respuestas complejas, vagas o derechamente inexistentes.














