PERICOTE
Ustedes eran muy chicos o derechamente no habían nacido cuando en Chile corría un copete que se hacía el elegante, pero todos sabíamos que era más popular que la palmera que consumimos en Cavancha: la vaina. Un trago que se vestía de “mantel largo”, pero que en el fondo era el equivalente alcohólico del tío que llega a la fiesta con chaqueta, pero con chalas “Condorito”.
Aquí va la receta, para que nadie diga que esto se perdió en el tiempo:
Ingredientes:
- 1 medida de licor de cacao (brebaje clásico utilizado en el tradicional local iquiqueño “Chache Shop”.
- 1 medida de oporto o vino tinto bien cargado.
- Azúcar a gusto.
- Canela en polvo para coronar.
Cómo se prepara: En una coctelera —o en un frasco si estamos en modo realista— se mezcla el licor de cacao, el oporto,(ojo por recomendación de la autoridad sanitaria la clara de huevo no se debe usar) y el azúcar. Se agita con ganas, como si uno estuviera tratando de olvidar la última cuenta de la luz. Cuando ya está espumoso, se sirve en una copa chica y se espolvorea canela encima. Y listo: la vaina, ese trago que pretendía ser sofisticado, pero que igual se tomaba en bautizos, matrimonios y cumpleaños con mantel de plástico.
La historia: La vaina se hizo famosa en Chile a mediados del siglo XX, cuando los bares más antiguos la ofrecían como si fuera un lujo europeo. Pero la verdad es que era un cóctel bien criollo, dulce, accesible y con esa espuma que hacía creer que uno estaba tomando algo “importado”.













