La Comisión Nacional de Riego realizó un despliegue territorial por distintas zonas de Tarapacá para conocer en terreno la realidad de la agricultura en oasis y quebradas. El Coordinador Zonal Arica y Parinacota–Tarapacá, Rafael Parada, recorrió sectores del Tamarugal e Iquique, revisando proyectos que incorporan tecnificación del riego, energía fotovoltaica y soluciones adaptadas a las condiciones extremas del desierto.
La gira comenzó con una reunión con el seremi de Agricultura, Fernando Chiffelle, quien destacó la importancia del trabajo en terreno. “La presencia en el territorio del nuevo coordinador zonal es fundamental para articular el trabajo que requiere nuestra región. La agricultura en Tarapacá enfrenta importantes desafíos en materia de innovación y búsqueda de nuevas fuentes hídricas. La única forma de asegurar el desarrollo rural es combinando tecnología con el conocimiento ancestral de nuestras comunidades. Por ello, la gestión de la CNR es fundamental para garantizar que el agua llegue de manera eficiente a cada rincón”.
PINTADOS
En Pozo Almonte, Parada visitó a la Asociación Indígena Aymara Flor del Desierto, donde inspeccionó obras históricas financiadas por la CNR, como estanques comunitarios y plantas de tratamiento de aguas, además de revisar avances en sistemas de riego californiano. Luego, en Pintados, conoció el predio del agricultor Pablo Chandía, quien opera un estanque australiano y riego por goteo para optimizar el uso del agua. En el oasis de Pica, en Alto Comiña, observó el sistema de tecnificación bajo sombreadero del agricultor Francisco Vilca, asociado a energía fotovoltaica. El recorrido también incluyó la quebrada de Camiña, donde se constató la vigencia de las terrazas agrícolas tradicionales, y la parte baja de la quebrada de Tarapacá, en Huara, donde se revisaron sombreaderos con sistemas solares adaptados a pequeños productores.
Al cierre de la gira, Rafael Parada destacó el valor de estas visitas. “Conocer la diversidad de la agricultura en Tarapacá —desde sus oasis hasta sus quebradas— nos permite adaptar de mejor manera la oferta de nuestras herramientas de fomento. La combinación de la tecnificación de los sistemas de riego que incorporan el uso de energía fotovoltaica, junto con la conservación de técnicas ancestrales de irrigación, como las terrazas, demuestra que es posible hacer una agricultura sustentable y eficiente incluso en zonas extremas”.














