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En las últimas horas amigos, ex colaboradores y políticos han recordado la fecha de cumpleaños de uno de los políticos más importante del norte de Chile, Jorge Soria, cumplió 90 años y más de seis décadas trabajando para colocar a Iquique en un sitial importante en el país. A Soria se lo quiere y se respeta, pero también hay detractores que respetan como político. Soria es el impulsor de muchas idea de integración desde los años 60, unir caminos para el comercio y la cultura fue el rol que jugó Soria primeros desde el municipio y luego desde el Senado. Incluso los mismo que criticaban su trabajo de integración de Sudamérica hoy abrazan esas ideas con entusiasmo.
Jorge Soria Quiroga, nació el 1° de noviembre del año 1936 en Iquique. Hijo de Rosa Quiroga Arvizu y Alejandro Soria Varas. Sus primeros años los pasó en el sector de Bolívar y Esmeralda, cerca de la Catedral. Travieso e inquieto. Su padre, a fines de los años cuarenta lo envió a Santiago a Estudiar en el Instituto Nacional, donde duró un año, pero la nostalgia lo hizo volver.
Como estudiante lideró la construcción del gimnasio del Liceo Comercial. Y de ahí se convirtió en regidor, tal como se les llamaba a los concejales en los años 60. En poco tiempo hizo con la investidura de alcalde su vida, su pasión. En medio de los hechos políticos que lo rodearon, conoció a una hija de inmigrante italianos, María Inés Macchiavello. Se caso en 1968 y la unión dio frutos, a dos hijos, Jorge y Mauricio.

CORREDOR
Pero Soria no descansaba, más joven, más ágil, no pierde el tiempo para conocer más y mejor otros horizontes y aplicarlos en Iquique. Primero viajó a la zona franca de Panamá, luego a Estados Unidos donde conoció el término Corredor Bioceánico, rutas que unían mares. Llegó a Iquique y aplicó esa experiencia en abrir caminos con Bolivia, luego con Paraguay, Argentina y Brasil.
Les dobló la mano a presidentes como Alessandri, Frei para luego cultivar su amistad con Salvador Allende. Recibió en Iquique a Fidel Castro, viajó con él a alta mar, donde el “Comandante” se emocionó con los lobos marinos. El Presidente Salvador Allende lo llamó para ocupar un alto puesto en el Gobierno de la Unidad Popular, un cargo para promover el deporte, pero el “Choro” Soria se quedó en Iquique.

En 1971 consolida su sobrenombre de “Choro”, al darle un merecido combo al animador de TVN, Enrique Bravo Menadier, que en sus despachos del Campeonato de Caza Submarina ninguneo a Iquique. Esa conducta de Soria se repetirá incontables veces, incluso el 2001 con el presidente Ricardo Lagos. El Mandatario de visita en Iquique había dicho a Soria que lo apoyaría en varios puntos de la integración con otros países, como abrir un camino internacional a través de Hito 60. Pero Lagos, político de la vieja escuela, en una entrevista en el canal municipal RTC, desconoce el acuerdo. Soria monta en cólera y va al hotel donde se aloja el presidente a encararlo y tratarlo de mentiroso.
-No me faltes el respeto. Estás hablando con el Presidente de la Republica- le grita Lagos.
-Pues bien, yo soy el presidente de Iquique- responde Soria.
Ricardo Lagos no contesta y se va a su habitación. Este hecho marcará las relaciones de Soria con la Concertación, que desde ese momento le negó la sal y el agua a la gestión municipal del “Choro”.
MULCHEN
Pero volvamos atrás. En 1973, Soria es detenido y llevado a Pisagua como preso político. Luego de varios meses y luego de un consejo de guerra es relegado a Mulchén, en la región del Bío Bío, donde vive durante casi cuatro años. Allí cada día tiene que presentarse en el retén de Carabineros para firmar un libro. Pero su relegación será acompañada por María Inés y sus dos hijos.
Jorge y Mauricio van a la escuela del pueblo, mientras su padre inicia el negocio de una fábrica de cecinas. Poco a poco las medidas restrictivas de su relegación de van ablandando.
A principios de 1979, se levanta la relegación a Soria y al día siguiente liquida su negocio de cecinas y vuelve a Iquique con el compromiso de regresar alguna vez a Mulchén.
En Iquique bajo la dictadura de Pinochet, amigo de su padre, Jorge vive tranquilo. Abre un negocio de venta de pollos asados en el sector del Mercado Centenario. Se aleja de la política, pero en el año 1986, ocupa el cargo de presidente del Club de deportes Iquique. Su pasión y sus ganas de hacer grande al club, le pasan la cuenta. Las autoridades militares se asustan con el liderazgo del “Choro” y con argucias lo destituyen.
“NO”

Pasan dos años y Soria, casi al final y con algo de temor participa en la Campaña del NO. Al año siguiente recibe las
veleidades de la naciente Concertación y lo dejan fuera de la carrera senatorial, al traer desde Santiago al ex ministro de educación de Allende, Aníbal Palma el “Pibe”. Soria se postula como independiente, pero el Binominal lo deja fuera.
En 1992, se póstula como alcalde y gana a la autoridad designada por Pinochet, Myrta Dubost. De ahí en adelante el camino es simple para Choche, gana y se potencia como alcalde.
Lo que viene, aún la Historia lo está escribiendo, mientras Choche Soria celebra su cumpleaños 90.
N. de la R.: Quien escribe esta nota trabajó durante varios años con Jorge Soria Quiroga, lo que le permitió conocer de cerca su forma de entender la política, así como algunas de las iniciativas y proyectos que impulsó a lo largo de su trayectoria pública. Fue una experiencia exigente y de dedicación permanente, que también constituyó una etapa de aprendizaje sobre la gestión pública y la actividad política.













