La comunidad debe saber que la empresa concesionaria, que está a cargo de la cárcel de Alto Hospicio, recibe alrededor de 400 mil pesos por interno que alberga en sus dependencias. Un negocio por donde se mire, mientras más reos tengan, más dinero, con un recinto edificado para tener dos internos por celda, hoy tiene cuatro. Es cosa de sumar.
El interés comercial de la empresa quedó de manifiesto cuando los senadores Isabel Allende, Jaime Orpis y Fulvio Rossi visitaron a las internas, trasladadas después del terremoto a la cárcel de Alto Hospicio. Las mujeres, muchas de ellas con sus hijos se encontraban viviendo en condiciones “deplorable”.
Según pudieron constatar los parlamentarios las condiciones en que se encuentran hoy gran parte de las internas que regresaron voluntariamente luego de la evacuación el día del terremoto son deplorables”.
«No resulta explicable que la empresa concesionaria no haya habilitado baños con las condiciones mínimas de higiene y privacidad para ellas. No resulta aceptable que la empresa concesionaria maximice sus utilidades a expensa de los Derechos Humanos de las reclusas», señaló el senador Fulvio Rossi.
En tanto la senadora Isabel Allende destacó la buena voluntad y disposición del personal de Gendarmería «quienes han entendido que esta es una situación muy excepcional. Sin embargo está es una cárcel ,concesionada, de hombres y no están las condiciones para que estén internas las mujeres, que están en condiciones infrahumanas, principalmente por los baños y por algunas fisuras en la estructura que han hecho que muchas de ellas tengan un justificado miedo».
El senador Orpis señaló que nos aseguraremos que se tome en cuenta como buena conducta ante los jueces y las autoridades pertinentes que las reclusas hayan decidido volver, lo que esperamos sirva para poder acceder a los beneficios que ellas soliciten.
Por último el senador Rossi informó que se comunicará con el Ministro de Justicia, José Antonio Gómez para informar de esta situación y para garantizar que tanto los lactantes que se encuentran con sus madres, como las propias internas mejoren sus condiciones de vida, además de que se reanuden a la brevedad las actividades laborales y académicas que realizaban antes de la catástrofe en la cárcel de Iquique”.













