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Oct·26

Alimentos ultraprocesados: efectos y consecuencias para la salud humana | Dr. Franco Lotito C.

FOTO EL SOL DE IQUIQUE JUNIO 2026 II
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Conferencista, escritor e investigador (PUC)

Los “alimentos ultraprocesados” (AUP) son alimentos producidos en forma industrial que contienen una serie de ingredientes y/o aditivos dañinos para la salud de las personas, y que la gente no suele utilizar en la preparación de comida casera.

El procesamiento de los alimentos  se relaciona con cualquier cambio que se realiza en un alimento primario con respecto a su estado natural e implica procesos como: lavado, calentamiento, enfriamiento, molienda, refinado, adición de diversos ingredientes poco sanos y, finalmente, su envasado.

A los alimentos ultraprocesados se los conoce también como “comida chatarra”, “productos alimenticios industriales”, “alimentos hiperpalatables”, “alimentos altamente procesados”, etc., y están diseñados para que resulten extremadamente placenteros al paladar, lo que dificulta que las personas puedan dejar de comerlos.

Si bien los AUP ofrecen a la gente mucha comodidad por su fácil acceso y/o preparación, al mismo tiempo tienen un valor nutricional limitado y cuyo consumo en exceso está asociado a: (a) obesidad, (b) enfermedades cardíacas, (c) diabetes, (d) aparición de cáncer, entre otros riesgos para la salud de las personas, tal como veremos con más detalle más adelante.

El “ultraprocesamiento de los alimentos” incluye la adición –muy a menudo en exceso– de ingredientes tales como: glutamato monosódico, sal, azúcares añadidos, aceites de baja calidad, diversos tipos de grasas saturadas y de grasas trans, aditivos tecnológicos, conservantes, preservantes, colorantes, estabilizantes, emulsionantes, etc., con la finalidad de que duren más tiempo, presenten un mejor aspecto a la vista y tengan un mejor sabor, cual es el caso, por ejemplo, de los productos cárnicos reconstituidos, embutidos, salchichas, snacks salados, sopas, cereales de desayuno azucarados, donuts, helados, bebidas azucaradas, tortas, dulces, entre muchos otros. En este sentido, los AUP están formulados para que tengan un excelente sabor, a raíz de lo cual, las personas desearán seguir comiéndolos de manera habitual.

Al ser bajos en fibra, los AUP se digieren rápidamente, de forma tal que la persona continuará sintiendo hambre, lo que determina que sea fácil comer estos alimentos en exceso y conducir al sobrepeso y obesidad.

Debido a la comodidad y rapidez de su preparación, su atractivo sabor y al hecho que son muy fáciles de conseguir, los AUP representan una gran parte de la dieta diaria de millones de personas en todo el mundo, tanto así, que se “estima que más del 50% de las calorías diarias en la dieta media de las personas adultas provienen de los AUP, en tanto que en el caso de los niños el porcentaje sube, incluso, hasta el 60%”.

En este sentido, las hamburguesas, los refrigerios salados, los productos de la pastelería dulce y las bebidas azucaradas representan a cuatro de las principales fuentes de calorías procedentes de los AUP. El grave problema radica en que al mismo tiempo que estos alimentos aportan muy pocos nutrientes, ellos son: (a) ricos en azúcares, (b) altos en grasas saturadas, (c) altos en calorías, (d) están llenos de aditivos, (e) presentan bajos niveles de fibras, minerales y vitaminas.

Diversos estudios han demostrado de manera fehaciente y categórica que un consumo elevado de AUP se relaciona –tal como se señaló más arriba– directamente con una serie de trastornos y afecciones en la salud de las personas, donde se incluyen enfermedades cardiovasculares (tales como cardiopatía coronaria, hipertensión arterial), trastornos de tipo metabólicos (como diabetes tipo 2, galactosemia, dislipidemia), diversos tipos de cáncer (tales como cáncer colorrectal, de próstata, de mama, de ovario, de páncreas, etc.).

Si a lo anterior le sumamos la presencia de metales pesados –plomo, mercurio, arsénico, cadmio–, así como de algunos plaguicidas, herbicidas, etc., en una serie de alimentos que se consumen a diario, tendremos la “tormenta perfecta” en términos de afectación a la salud. Los metales pesados, por ejemplo, son elementos químicos de alta densidad que contaminan la cadena alimenticia a través del suelo, el agua de riego o la actividad industrial.

La acumulación de estos elementos en el cuerpo humano puede provocar daños en el sistema nervioso, en los riñones, el hígado, los huesos, etc. Algunas de estas sustancias han sido clasificadas por organismos científicos internacionales –tal como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria– como factores que, efectivamente, pueden provocar cáncer o problemas en el desarrollo infantil tales como: déficit cognitivo y menor coeficiente intelectual (CI), trastornos por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), problemas de lenguaje y comunicación, trastornos de conducta y del comportamiento, alteraciones del neurodesarrollo y efectos agravantes en los Trastornos del Espectro Autista (TEA), tales como: daño neurológico, exacerbación de conductas asociadas a este trastorno tales como las estereotipias, conductas obsesivas, irritabilidad, entre otros.

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