CECILIA CARO/Av/ La Tirana
Cristóbal Minay, oriundo de Vicuña, llega cada julio al poblado de La Tirana con una misión sencilla pero luminosa: contagiar alegría. Titiritero y artista visual, Minay se ha ganado un espacio propio en la festividad religiosa más grande del norte con sus personajes, figuras que parecen respirar entre el polvo, la música y la devoción.
Su trabajo nace de la tradición del oficio y del pulso de la calle. No son simples muñecos; son pequeñas criaturas que encarnan el espíritu de La Tirana, con gestos pícaros, miradas vivas y una presencia que se roba la atención de los peregrinos que transitan por las calles del poblado.
En medio de los bailes, Minay instala su pequeño escenario de madera. Allí, sus marionetas cuentan historias breves, humoradas nortinas y escenas que mezclan tradición, fe y picardía. Su arte funciona como un puente: acerca la fiesta a quienes la observan desde fuera y devuelve a los devotos una versión juguetona de los personajes que acompañan su peregrinación.













