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Abr

No tengamos miedo de avanzar y menos de volver a fojas cero | Nelson Mondaca I.

Ha sido una semana muy intensa. Se transmite el discurso de Michelle Bachelet en la ONU, ahora como candidata a la Secretaría General, una intervención que duraría más de tres horas. En Chile, nuestro Parlamento recibe el proyecto de ley de Reforma Tributaria y de Reconstrucción Nacional ingresado por el presidente Kast. Las reacciones de todas las bancadas políticas brotaron como lluvia de invierno. La semana culmina con el Día del Libro a nivel nacional.

En el plano regional se realizó la Junta de Accionistas de Zofri, que terminó este viernes con la designación del nuevo directorio de la empresa. Tres exgerentes de Zofri S.A. fueron nominados como miembros de este equipo administrativo dispuesto por el actual gobierno, por dos años a contar de esta fecha.

Las informaciones que provienen del Medio Oriente son tremendamente alarmantes. Se anuncia un alto al fuego y, acto seguido, se desmiente porque este habría sido nuevamente violentado por Donald Trump. Se dice que Irán aceptó abrir el paso de Ormuz. Luego, EE.UU. actúa bloqueando el mismo paso con todas sus naves militares. Desde la Casa Blanca se difunde otra tregua de paz. Los iraníes no asisten a la convocatoria y negocian directamente con Pakistán. Nuevamente, la flota naval de EE.UU. detiene un barco con carga medicinal proveniente de China y, dentro de su estrategia de guerra, anuncia que mantendrá el bloqueo, asfixiando la economía del pueblo iraní.

En ese supuesto “alto al fuego” se exige la rendición incondicional de Irán. La respuesta de su contraparte, apelando a su historial y a su cultura soberana, no se hizo esperar. Responden con fuerza y cierran el paso de Ormuz. De este modo, el escenario mundial está lejos de encontrar la paz. EE.UU. ya ha perdido esta guerra y no quiere asumir el nuevo ordenamiento mundial.

Los pueblos y los trabajadores comienzan a sentir las alzas del barril de petróleo. Surgen manifestaciones multitudinarias en EE.UU. pidiendo la salida del presidente Trump del máximo cargo político de esa potencia. En el Congreso norteamericano se articula una acusación constitucional para destituirlo, con serios fundamentos legales. Veremos, en definitiva, los resultados de estas incursiones políticas.

En este complejo panorama internacional, Chile tiene y vive sus propias contingencias. Yo pienso —y ustedes me pueden corregir— que nos enamoramos a primera vista de nuestras propias ideologías y las asumimos como las únicas verdades políticas que debieran prevalecer a lo largo de nuestra exigua existencia. Nos encantamos con los primeros conocimientos de economía. Asumimos posturas extremas y antagónicas, para bien o para mal. En esa lectura, eres cristiano o satánico, progresista o conservador, revolucionario o dinosaurio, comunista o facho, liberal o estatista, clasista o traidor. En fin, no hay espacios para el diálogo sincero, sin cinismo y directo.

Lograr acuerdos con quien piensa distinto no implica castigar la verdad de las ideas. Requiere sacrificios y ennoblece los valores de nuestra sociedad. Un acuerdo entre posturas mayoritarias, lejos de ser un fracaso, es un gran avance y un logro del poder. Asoma la luz; la oscuridad abre paso a un nuevo amanecer. Hay que abrazar un nuevo despertar, dando nuevas esperanzas y sentidos a nuestra corta existencia humana.

Amigos y amigas, yo no elegí vivir en este tiempo ni en esta madre patria. Pero estoy muy agradecido de haber nacido en ella. Trato de corresponder con lo mejor de mi vida. No puedo negarme a servir a mis semejantes en forma sostenida; está en mi humilde naturaleza, sean del orden social que sean. El sol sale igual para todos. Meditando estas palabras del corazón, agrego: “Dame Señor la perseverancia de las olas del mar, que hacen cada retroceso un punto de partida para un nuevo avance”. (Gabriela Mistral).

Retomando la idea del proyecto del Gobierno sobre la Reforma Tributaria, que se encuentra en la Cámara de Diputados, creo que todos conocemos hasta ahora las posturas de los diferentes bloques políticos. Usted saque sus propias conclusiones. Analice, investigue; haga sentir su parecer y opinión. Estamos y vivimos en democracia.

Me iré por otro camino. Se trata de rediseñar el modelo económico sobre el Presupuesto Público: los ingresos y gastos del Estado. Cuando los ingresos son superiores a los gastos, hablamos de “superávit presupuestario”. Cuando los gastos superan a los ingresos, tenemos un “déficit presupuestario”. Por último, cuando gastos e ingresos son iguales, afirmamos que estamos frente a un “presupuesto equilibrado”.

En Chile, la iniciativa de este presupuesto es responsabilidad del Gobierno. Pero en democracia, es el Poder Legislativo —los representantes del pueblo— quien debe aprobarlo. Los miembros del Ejecutivo deben hacerlo cumplir y el Poder Judicial tiene la responsabilidad de controlar la legalidad del accionar del Ejecutivo, además de la competencia fiscalizadora de la Contraloría General de la República.

Mi primera observación ciudadana —no es una crítica— es que el presupuesto es un documento notable, con una mezcla de realidad, ilusiones y expectativas en cifras, tendencias y esperanzas financieras. Políticamente, representa la contabilidad y la ruta económica del gobierno de turno, los objetivos y los resultados de un período determinado o año calendario. Constituye el soporte económico de la actuación gubernamental. Aquí las cosas se complican.

El Estado debiera ser más eficiente: regulando más o regulando menos; gravando más o disminuyendo impuestos; gastando más o menos por persona en relación al PIB. Entrando en materia, el mayor gasto público ha sido la constante en la mayoría de las economías del mundo. Los “déficits presupuestarios” se han convertido en un ritual de las economías actuales.

Voy al punto: cómo queremos disminuir y frenar esta tendencia del déficit fiscal. ¿A paso lento, como lo hizo el presidente Boric, o frenando esa política y apretando el acelerador, como lo hace el presidente Kast? El Parlamento tiene la palabra. Amigo, amiga, usted también tiene la palabra. Gracias.


En El Sol de Iquique creemos en estar siempre del lado de la gente y con los ojos bien abiertos sobre quienes toman decisiones. Pero también somos un medio pluralista: las opiniones que aquí se publican son responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan lo que piensa este medio.

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