Si hubo una serie que marcó los 90, esa fue The X-Files. Su primer capítulo salió al aire el 10 de septiembre de 1993 por Fox (en Chile fue en 1995 por TVN), y desde ahí se armó una mezcla irresistible de misterio, conspiraciones y criaturas rarísimas que acompañó a la audiencia durante nueve temporadas, hasta su final del 19 de mayo de 2002. Después vinieron dos películas y un par de revivals en 2016 y 2018, pero la esencia quedó en esos años noventeros.
Los protagonistas eran Fox Mulder y Dana Scully, interpretados por David Duchovny y Gillian Anderson. Él, obsesionado con que “la verdad está allá afuera”; ella, científica, escéptica y enviada a poner orden en medio de tanto caso extraño. Esa dupla —y el choque constante entre creer y no creer— terminó siendo el corazón de la serie.
La historia giraba en torno a los famosos Expedientes X, casos que el FBI prefería esconder porque incluían de todo: fenómenos paranormales, desapariciones, mutantes, ovnis y rarezas varias. La serie alternaba capítulos conectados a una gran conspiración extraterrestre con otros autoconclusivos, los clásicos “monstruos de la semana”, que dejaron episodios inolvidables.
Un dato que siempre llama la atención: la serie se grabó primero en Vancouver, lo que le dio ese look oscuro y húmedo tan característico. Más adelante se mudó a Los Ángeles, cambiando un poco la estética. También tuvo dos películas: Fight the Future (1998) y I Want to Believe (2008).
En cuanto a premios, The X-Files no se quedó corta: acumuló más de 100 galardones y más de 200 nominaciones, incluyendo 16 Emmy. Su impacto fue tan grande que generó dos spin-offs (Millennium y The Lone Gunmen) y personajes icónicos como el Fumador.
En resumen, The X-Files no solo fue una serie: instaló una forma de mirar el misterio y la conspiración que todavía sigue viva en la cultura pop.













