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Esta es para los computines nostálgicos, los que usaban disquetes, quemaban CDs y se peleaban con el Internet Explorer. Corría el año 2002, y mientras muchos recién aprendían a usar el mouse, un grupo de desarrolladores lanzó la primera versión de lo que hoy conocemos como Mozilla Firefox. Aunque en ese entonces se llamaba Phoenix 0.1, y no tenía ni el logo del zorrito ni las extensiones que hoy nos salvan la vida.
La idea era simple pero revolucionaria: crear un navegador liviano, rápido y libre, que no dependiera de las grandes corporaciones. Un gesto rebelde, casi punk, en plena era del dominio de Microsoft. Y sí, fue el inicio de una guerra de navegadores que marcaría toda una generación.
Después vinieron los cambios de nombre (por líos legales), las mejoras, las versiones beta, y finalmente el nombre que quedó para siempre: Firefox, el navegador que muchos seguimos usando por cariño, por costumbre o por convicción.
Así que si hoy estás leyendo esto desde Chrome, Edge o Safari, recuerda que hubo un tiempo en que Firefox era el símbolo de la resistencia digital. Y que todo partió un 23 de septiembre de 2002, cuando los más chicos aún jugaban con el Paint y los más grandes soñaban con navegar sin que se les cayera el modem.













