Larry como todo monarca con experiencia, sabe perfectamente cuándo aparecer para recordarle al mundo quién manda realmente en el número 10. Mientras el primer ministro Keir Starmer hablaba de asuntos serios frente a la prensa, Larry decidió que era un buen momento para ofrecer su propia conferencia… pero en formato documental de naturaleza: bajó al césped, se agachó, midió el viento y atrapó una lauchita, con la precisión de un felino que lleva más de una década en el cargo.
A sus años —ya es prácticamente un funcionario histórico— Larry no necesita discursos ni promesas. Hace su trabajo sin anuncios, sin asesores y sin encuestas. Y lo hace mejor que muchos ministros: ve un problema, lo resuelve y luego posa para las cámaras como si nada. La prensa, que estaba concentrada en Starmer, terminó inevitablemente girando la cabeza hacia el verdadero protagonista del día.
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Larry es el único miembro del gabinete que ha sobrevivido a seis primeros ministros, varias crisis políticas y un sinfín de reuniones aburridas. Y aun así, sigue ahí, firme, cazando ratones, interrumpiendo eventos diplomáticos y recordándole a todos que, en Downing Street, la continuidad del Estado tiene bigotes y duerme donde quiere.













