Lo que debía ser un vuelo tranquilo entre Dubái y Tel Aviv terminó convertido en un episodio digno de película. El Boeing 737 MAX 8 de FlyDubai, con más de 170 pasajeros a bordo, activó una alerta de posible secuestro y tuvo que desviarse a Arabia Saudita después de que los dos pilotos se agarraran a golpes en plena cabina.
La señal de emergencia encendió todas las alarmas en Israel: se convocó una reunión urgente de seguridad y despegaron cazas para verificar qué estaba pasando arriba del avión. La aeronave incluso desapareció por momentos de los sistemas de seguimiento, lo que aumentó el temor de un secuestro.
Según medios internacionales, la pelea habría comenzado porque uno de los pilotos intentó tomar control del avión para estrellarlo, lo que desató una violenta disputa dentro de la cabina. El segundo piloto y algunos pasajeros intervinieron para evitar una tragedia. Hubo gritos, forcejeos y hasta pasajeros ensangrentados que ayudaron a reducir al presunto atacante.
El avión descendió bruscamente y terminó aterrizando en Tabuk, Arabia Saudita, donde todos los pasajeros quedaron a salvo. Las autoridades israelíes mantienen la hipótesis de un intento de sabotaje o suicidio por parte de uno de los pilotos, aunque la investigación sigue en curso.
Un vuelo que debía durar un par de horas terminó con cazas en el aire, pasajeros heridos y una historia que difícilmente olvidarán.













