Las dos denuncias por maltrato laboral que hoy investiga el Gobierno no serían el único ruido dentro de la Seremi del Trabajo de Tarapacá. Según fuentes cercanas a El Sol de Iquique, el ambiente interno venía complicado hace rato y con situaciones que, de confirmarse, podrían abrir un flanco mayor.
De acuerdo con estos antecedentes, parte del conflicto tendría relación con cargas laborales que se habrían vuelto insostenibles, turnos extendidos y exigencias que no calzarían con las atribuciones del cargo.
A eso se suma un punto que generó especial incomodidad: Cristian Cabezas, además de ser seremi, es pastor evangélico, y según las mismas fuentes habría utilizado dependencias de la Seremi para realizar actividades religiosas, lo que abrió dudas sobre el uso de espacios públicos y la convivencia interna.
Mientras tanto, desde el nivel central optaron por el tono prudente. La Subsecretaría del Trabajo y la Delegación Presidencial Regional confirmaron la existencia de las denuncias, señalaron que el proceso está en curso y evitaron emitir juicios mientras avanza la investigación. Cabezas se mantiene con licencia médica y el cargo está siendo subrogado por el director regional del Trabajo, Jaime Rojas.
Existe la posibilidad de que, una vez cerrada la investigación, los antecedentes no respalden las acusaciones. Por lo mismo, no corresponde considerar a las personas involucradas como culpables mientras no exista una resolución firme de los hechos.













