Tras reunirse con la senadora tarapaqueña Danisa Astudillo, el ministro de Vivienda, Iván Poduje, no dio vueltas: la situación de los socavones ya no es un problema aislado ni local. “Este tema no son solo socavones en la comuna de Alto Hospicio, hoy día tiene un problema de socavones también en Arica, también en Antofagasta, y esto se transformó en un verdadero terremoto silencioso”, advirtió.
Poduje detalló que el impacto es mayor de lo que se ha reconocido públicamente. “Hay más de 10 mil familias afectadas, de las cuales cerca de mil requieren demolición”. Por lo mismo, aseguró que salió de la reunión con tres compromisos claros.
El primero: empujar un proyecto de ley que regule un fenómeno que —según dijo— hoy no tiene marco normativo. El segundo: impulsar un plan específico para las viviendas críticas, “que son alrededor de mil, para poder demolerlas y relocalizar a las familias”.
Y el tercero fue el más contundente: “Yo estoy convencido de que acá tiene que haber una dictación de estado de catástrofe que nos permita, junto con el Congreso, poder conseguir recursos adicionales mediante un fondo que sean transitorios, como se hacen todas las catástrofes. La única diferencia es que esta es silenciosa, pero que va avanzando y que puede generar un desastre”.













