“Olor a dólares” era el término que usaban antes los iquiqueños e iquiqueñas, cuando se percibía la hediondez generada por las pesqueras, que además generaba una nube tóxica sobre la ciudad.
Hace 50 años la industria era la ‘palanca de desarrollo’ de un Iquique de 60 mil habitantes, pero lo tiempos fueron cambiando y a mediados de los noventa las autoridades se impusieron y obligaron a las pesqueras a instalar sistemas de filtros para evitar la contaminación.
Pero esa norma cada cierto tiempo se burla y el hedor inunda Iquique. En las últimas noches y de madrugada el “olor a dólares” invade el espacio, quizás para pasar piola, pero las redes sociales están atentas y esperamos que la autoridad sanitaria también.













