El equipo, que volvió a vestir de celeste, fue un pasadizo en la zona defensiva.
ROBERTO BUSTAMANTE C.
Pudo ser la altura. Una defensa que pocas veces abandonó la zona propia, lenta, cansada, pese a contar con dos jóvenes defensas como los Hidalgo. Entonces, ¿pudo ser la altura? También fue Cobreloa, un equipo que suma seis puntos seguidos, alcanzando con ello en la tabla a Iquique, rival que supo neutralizar el juego que proponen los dragones, ese relato sobre la intensidad, saltarse el medio y atacar por las orillas. Entonces, ¿qué dejó de funcionar ayer?
LA DESMEDIDA
Comenzando el segundo tiempo Iquique perdía por dos goles a uno. Miño metió un frentazo en un corner a favor: horizontal y pique dentro del arco. Los celestes empataban poniendo justicia, cuestión que duró un minuto, porque ante una pésima salida del portero Castillo, Ronald González definió con clase, ante una defensa que participaba observando. El segundo tiempo Iquique no hizo mucho, casi no llegó, y la defensa sufrió con la altura de Calama, porque otra explicación sobre la lentitud para la marca no hay. Los Dragones sufrieron un tercer gol, que contó con la displicencia en la marca de Abel Hidalgo, y volvió a descontar en una jugada de salón dentro del área que definió Espinosa, errático en muchos momentos, pero de jerarquía innegable en pasajes de ataque desaprovechados.
El próximo rival, San Felipe, nuevamente de visita, vuelve a ser un partido clave para mantenerse cerca del grupo de liguilla para poder volver a primera.













