Lucia Hiriart en 1942, a los 20 años, se casó con el oficial Augusto Pinochet y tres años, en 1945 como capitán, se trasladó al Regimiento Carampangue de Iquique.
En esta época Pinochet estuvo a cargo del campo de detención de Pisagua, durante la vigencia de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, dictada en el gobierno de Gabriel González Videla.
Según la periodista Alejandra Matus en su libro “Doña Lucía” relata que el matrimonio tenía problemas económicos, ya que Lucía Hiriart venía de una familia acomodada y eso siempre en discusiones se lo decía abiertamente.
Lucia y dos hijos llega a Iquique y arriendan una casa en el sector La Puntilla, pero el ruido de las maquinarias de industria y el puerto incomodan a la futura presidenta de Cema Chile.
Luego le asignan una vivienda militar donde se trasladan. Lucía espera a su tercer hijo.
“¡Milico!”
“Vivían en una casa fiscal en Iquique y ella en esos tiempos gritaba «¡Milico!, ¡poca cosa!, nunca vamos a salir de este hoyo!», según cuenta Alejandra Matus en el libro publicado el año 2013.
Veinte años después, Pinochet como general de brigada se hace cargo de comandancia en jefe de la VI División del Ejército, con sede en Iquique.
La condición de Lucia Hiriart es más cómoda, viaja de vacaciones con Pinochet a Perú. Esto permite a la familia relacionarse con sectores acomodados de Iquique. En esos años es amigo de Alejandro Soria Varas, padre del actual senador Jorge Soria Quiroga.
En 1971, vuelve a Santiago y tiempo después como comandante en jefe subrogante del Ejército en reemplazo del general Carlos Prats. En 1974 viene el golpe de estado y la vida de Lucía Hiriart cambia, pero sus nexos con Iquique nunca terminaran.
“Quince tontos”
En una entrevista realizada por el desaparecido diario El Nortino, Lucia Hiriart y Pinochet, en los años 90, de visita en Iquique en un departamento ubicado en Playa Brava, que en esos tiempos era AV. 11 de Septiembre, un grupo de familiares de víctima de violaciones de derechos humanos gritan “¡Asesino!”
“Quince tontos gritando con un megáfono no son una protesta‘, y a la pregunta de si el ex general había viajado a Iquique por un deseo personal o por otras razones, respondió a la periodista: ‘Por supuesto, pues linda…, ¿cómo no va a ser una decisión personal si él es dueño y señor de decidir? ¿Usted no creerá esa estupidez de que está loco o demente?’”.













