
Las leyes que rigen nuestro actual modelo político y económico, lejos de perfeccionar nuestra democracia, la hacen más débil. En la medida que los países desarrollados progresan, nosotros como país nos vemos atrapados en el mundo de la primera revolución industrial.
Un país tan largo como Chile de más de 4.000 Km de norte a sur y otros 8.000 Km de territorio antártico, debiera contar desde hace mucho tiempo con una carretera ferroviaria a nivel nacional. Aquí el Estado, en el siglo XX, jugó un papel activo en la calidad de vida del Norte Grande y de la industria de la minería como el salitre.
Pero, con el paso del mismo tiempo, el Estado abandonó este papel de construir una red ferroviaria que cubriera y uniera todas las regiones del norte con el gran Santiago. Seguramente por motivos de intereses estratégicos y económicos, lo poco que se había avanzado, finalmente hacia el nuevo siglo XXI esta tarea tan trascendental para producir los cambios de infraestructura, interconexión y de transporte de carga: materias primas, elaboradas y de exportación; asimismo, servicios de pasajeros, por lo menos aquí en nuestra región quedaron totalmente abandonadas. Cerrando su Estación en Iquique y su Maestranza en el barrio el Colorado. Al día de hoy, muchas de aquellas líneas del ferrocarril se las han robado. Muy Trágico.
Cuando un ciudadano y/o turista, pasa hacia la Zofri o al Puerto, todavía observa algunos tramos de líneas ferroviarias. En ese abrir y cerrar de ojos, uno se pregunta ¿Que habrá pasado con este histórico ferrocarril? ¿Qué impide que funcione hoy, por lo menos hacia Alto Hospicio y otras comunas de la Región? Por mi parte como ciudadano de dos siglos, la única autoridad política que ví en impulsar su resurrección, en echarlo andar de nuevo, fue el ex Alcalde y hoy Senador, Jorge Soria Quiroga. Un lejano recuerdo. Increíble, un día de pleno sol, mire de nuevo a este Tren tocando muy fuerte sus típicos bocinazos. Sin embargo, todo fue como un efímero sueño.
Pareciera que los iquiqueños estamos condenados a sufrir. Que no existimos en las políticas del Centralismo. Amigos/as, la tenemos cuesta arriba. Los grandes empresarios del sector privado ya tienen sus mercados y no piensan invertir en una región que adolece de serios atrasos de conectividad terrestre, que carece de industrias automatizadas y robóticas; además, donde los servicios públicos fronterizos tienen horarios de atención limitados, en conformidad a una realidad de comienzos del siglo pasado. Nuestra región, además de su gran extensión de territorio, donde cae un país europeo desarrollado, es muy rica en diversos minerales y de una naturaleza en tierras muy productivas. Entonces, porque estamos en el ranking de las 3 regiones con más pobreza del país y lidera la pobreza extrema.
Este panorama es un fiel testimonio de dura condena para la clase gobernante situada en La Moneda y en el Congreso, son y han sido incompetentes. Perdonen mi lenguaje, “son un basural de políticos, tiiteres mediocres, egoístas y vulgares aprovechadores”. Que la copia feliz del Edén nunca pasó y estuvo en un proyecto de convertirla en una región de vanguardia y progreso industrial de tecnología moderna. La Zona Franca de Iquique, en este sentido perdió su oportunidad de jugar este rol histórico. Por el contrario, las empresas instaladas, se fueron de nuestro Parque Industrial. Por cierto, siempre hay excepciones, una de estas empresas iquiqueña que no está al alero de Zofri, ejemplo de economía circular, es la empresa metalúrgica Neptuno.
Las nuevas tecnologías han resueltos muchos problemas, pero no pueden utilizarse si seguimos trabajando con la picota y la pala. El caballo fue reemplazado por el motocultivador, la goleta costera por la pesca de alta mar y de arrastre, la micro por el bus de última generación, el auto de combustión por el eléctrico, la electricidad tradicional por la energía solar y eólica, el computador por el celular móvil, las fábricas de petróleo por las no contaminantes, etc.
Así tenemos en este cuarto del siglo XXI, la posibilidad de acceder a enormes cantidades de información y de compartirla en milésimas de segundos. Aquí ya no existen las cadenas de los más poderosos por mantener en la ignorancia a las grandes mayorías, mientras se comete cualquier clase de delito.
De pasada sostengamos, las compañías multinacionales que explotan las minas de cobre, está bien que lo hagan, pero sin perjudicar el cultivo agrícola de nuestros pueblos originarios. Si las compañías exportan cobre, entonces, que lo hagan sin llevarse otros minerales implícitos en él y lo hacen a vista y paciencia de nuestras autoridades, sin que nadie le ponga el cascabel gato. Transparentemos estas exportaciones, porque, también son recursos que nos pueden llevar al pleno Desarrollo, porque son recursos multimillonarios y cuantiosos. Entonces, podríamos estar en presencia de delitos que el Estado permite, sea por omisión o por comisión.
Ahora, en otra dimensión de la actualidad, si consideramos que urgen políticas de control en las transferencias del Estado en forma directa, política aprobada por el Congreso el 2017, es la hora, que estas políticas sean corregidas urgentemente, por normas más exigentes y drásticas. No se trata de taponear con burocracia administrativa el trabajo idóneo de las organizaciones sin fines de lucro, al necesario servicio del bien público. Pero otra cosa bien distinta, es que el Estado permita que se abran las puertas de la corrupción a una elite de profesionales que se dicen de izquierda, pero que adolecen de una trayectoria digna en favor de este sector político. Se puede concluir, que estaríamos de verdad frente a un Estado fallido.
El centro de estudios estadounidense Fund for Peace -Fondo por la Paz- desde el año 2005, todos los años clasifica a los 20 países peores en este Índice de Estados Fallidos de acuerdo a 12 factores; por favor, para mayor conocimiento ver en WikipediA.
La respuesta a la pregunta con que doy comienzo a la presente columna, dando pauta a estos pensamientos, la tiene usted amigo/a, lector/a. Solamente, me queda respetar su respuesta. Para terminar, hasta ahora el caso denominado Convenios, se aísla del acontecer nacional y aprecio que al Gobierno del presidente Boric, le falta un Comité de buenos asesores políticos, maduros y con experiencia en la misma lucha por avanzar hacia un país más justo, digno y solidario. Por último, que la Derecha política no se aproveche de la oportunidad, ya que bien sabemos que la corrupción proviene del siglo del siglo XIX.













