No hay duda de que los copetes de fin de semana y mitad también, la más consumidas es la “Chela” (cerveza, birra o Pilsen en el sur de Chile). Tomar una chela para ver el partido, en una reunión de amigotes o amigotas, es parte del rito.
Pero siempre se dice que beber mucha chela engorda ¿engorda la cerveza?

Desgraciadamente parta nuestro lector@s la cerveza engorda. La chelita generada por el lúpulo puede llegar a tener las mismas calorías que un refresco o bebida, que va en torno a 90 kilocalorías por vaso.
Normalmente la cerveza abre el apetito. Es un buen complemento para las comidas como un completito, churrasco o chorrillana.
Hay que tomar en cuenta que el alcohol aporta también calorías vacías; es decir, tal y como advierte el portal Estilos de vida saludable del Ministerio de Sanidad de España, son aquellas «que no aportan ningún alimento o nutriente a nuestro cuerpo».
Y lo otro, que nos da pena describir, no hay que mezclar cerveza y bebidas, donde nuestro querido “fanschop” queda en mal pie en cuanto a que aumenta la ingesta kilocalorías en comparación a una bebida alcohólica general. Para llorara a mares.
Pero todo no es tan malo, ya que La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria anunció en un bendito estudio realizado sobre las propiedades de la cerveza, que tenía una serie de beneficios que eran positivas para la salud de las personas, según consiga el diario El Plural.
La entidad elaboró un listado de beneficios a través de la ingesta de cerveza de la que sobresale la protección cardiovascular frente a infartos.
Protección cardiovascular frente a infartos, debido a la reducción de la coagulación sanguínea y el aumento del ‘colesterol bueno’.
Evita la retención de líquidos. El bajo contenido en sodio la hace altamente diurética y depurativa.
El consumo moderado supone un 17% de la ingesta de fibra soluble.
Sirve para disminuir en un 17% el riesgo de infección por Helicobacter Pylori.
Ayuda a prevenir la osteoporosis por su contenido en silicio.
Previene la oxidación celular por su alto compuesto en vitaminas del grupo B.
Mejora el sistema inmune.
Puede llegar a disminuir uno de los factores de riesgo del Alzheimer por su contenido en silicio.
Ayuda a la prevención de enfermedades inflamatorias, gracias a lúpulo.
Con un consumo moderado, la cerveza disminuye la hipercolesterolemia y la absorción de glucosa y grasas.













