Probablemente te has topado en Instagram o TikTok con videos de personas que han sido grabadas mientras entrenaban y utilizaban mal alguna máquina o que, al levantar alguna pesa, no se podían el peso, generando burlas de quien grabó y difundió el video. Bueno, esto, sumado a otras prácticas aún más complejas, como grabaciones de personas entrenando con el fin de sexualizarlas, son una preocupación para el SERNAC.
¿Por qué? porque evidentemente no habría a priori irregularidad alguna en que una persona se grabe a sí misma entrenando o mostrando sus hazañas en las máquinas de un gimnasio o centro de entrenamiento. El problema surge cuando estas grabaciones se hacen a terceros y se difunden deliberadamente para burlarse o sexualizar a personas que no han dado su consentimiento para ser grabados o fotografiados.
Por lo mismo, el Servicio Nacional del Consumidor ofició a un número importante de gimnasios a través de diversas cadenas que operan en Chile, para que puedan responder a la institución, en un plazo de 10 días hábiles, sobre los protocolos que tienen y presentan a todos sus clientes para evitar situaciones de exposición de la privacidad de terceros en estos recintos privados.
La Ley del Consumidor es clara y una de las garantías que los proveedores deben otorgar a sus clientes o consumidores es la seguridad en los servicios, la protección de la salud (esto incluye la salud mental) y evitar riesgos que puedan afectarles. Asimismo, toda actividad de consumo debe generar mecanismos de resguardo de los datos personales de cada consumidor, lo que incluye la protección de la imagen de cada persona que está dentro de un recinto privado de la empresa que presta servicios.













