Este miércoles, la Plaza de Mayo fue el epicentro de una de las manifestaciones más multitudinarias del año. Miles de seguidores de la expresidenta Cristina Fernández se congregaron para expresar su respaldo, en medio de la polémica por su condena a seis años de prisión domiciliaria por corrupción.
El ambiente fue una mezcla de fervor político y resistencia. Banderas argentinas, cánticos y pancartas con frases como «La patria no se vende» y «Vamos a volver» marcaron la jornada. Desde los altavoces, Cristina envió un mensaje grabado que encendió aún más los ánimos: «Pueden encerrarme a mí, pero no al pueblo argentino. Vamos a volver con más sabiduría, unidad y fuerza», afirmó.
Pero no todo fue apoyo. Los críticos de la exmandataria, especialmente sectores opositores y anti peronistas, no tardaron en reaccionar. Algunos calificaron la movilización como un intento de victimización y señalaron que la condena es justa y necesaria para combatir la corrupción en el país. En redes sociales, frases como «La justicia habló, ahora que cumpla» y «El kirchnerismo no puede tapar la realidad con marchas» se hicieron tendencia.
Mientras tanto, la política argentina sigue en ebullición. La condena de Fernández y su impacto en el peronismo abren un nuevo capítulo en la historia del vecinos país.













