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Todo comenzó con una denuncia anónima. Un mensaje que llegó directo a la Unidad de Atención a Víctimas y Testigos de la Fiscalía de Tarapacá, y que encendió las alarmas. Alguien, sin dar nombre, alertaba sobre una familia en Iquique, una madre, su pareja, y algo que no estaba bien con sus tres hijas.
La Fiscalía Local, junto a la Brigada de Investigación Criminal de la PDI, actuó con rapidez. El allanamiento a un pequeño cité confirmó lo peor: la niña mayor, de apenas 12 años, había sido víctima de abusos sexuales reiterados. Pero no era la única. Sus hermanas menores, de 3 y 6 años, estaban desnutridas, con lesiones visibles y encerradas en condiciones indignas.
El caso se volvió más oscuro con cada avance de la investigación. Las pericias del Servicio Médico Legal y una entrevista videograbada revelaron que la violencia sexual no solo fue prolongada, sino conocida por la madre. Según relató la propia niña, en algún momento su madre supo del abuso. Incluso hizo una denuncia. Pero luego se mudaron, la mujer retomó la relación con el agresor… y el silencio volvió a caer sobre la casa.
“Lo preocupante de esta causa era que la madre tenía noticias de la situación en la que estaba viviendo la niña mayor”, explicó la fiscal Camila Albarracín a través de un comunicado del Ministerio Público. La menor no asistía al colegio desde hacía cinco años. Su rol no era estudiar, sino cuidar a sus hermanas pequeñas. La Fiscalía logró establecer que su madre sabía, y por eso hoy también enfrenta cargos como autora.
Este miércoles, la justicia formalizó a ambos imputados por violación y abuso sexual reiterado. El tribunal acogió la solicitud de la Fiscalía y decretó su prisión preventiva. El plazo de investigación: 120 días.













