Se fue hace 90 años, pero Carlos Gardel sigue sonando como si el tiempo no pasara. Esta semana en El Sol de Iquique rindió homenaje al Zorzal Criollo, ese que hizo del tango una bandera, pero que también se atrevió a cruzar fronteras musicales. Y para cerrar este tributo, nada mejor que recordar una de sus joyas menos convencionales: “Rubias de Nueva York”.
Sí, aunque muchos la asocian al tango, esta canción no lo es. “Rubias de Nueva York” es un foxtrot, un ritmo elegante y cosmopolita que Gardel abrazó con naturalidad. La letra, escrita por su inseparable Alfredo Le Pera, retrata con ironía y encanto a las mujeres de la gran manzana: “Mary, Peggy, Betty, Julie… cabecitas adoradas que mienten amor”.
La canción fue grabada el 30 de julio de 1934, bajo la dirección musical de Terig Tucci, y forma parte de la película El tango en Broadway, rodada en los estudios de la Paramount Pictures en Nueva York. Allí, Gardel no solo cantó, también actuó, consolidando su figura como artista internacional.
A 90 años de su partida, Gardel sigue vivo en cada verso, en cada silbido que se escapa por una ventana abierta. Y “Rubias de Nueva York” nos recuerda que el morocho del Abasto no solo fue tango: también fue cine, fue foxtrot, fue mundo.













