Con carteles decenas de coleros —vendedores informales que trabajan en los bordes de las ferias— marcharon por la calles céntricas hasta llegar a la Municipalidad de Iquique. La movilización, pacífica pero decidida, buscó visibilizar el temor de cientos de familias ante la nueva ordenanza que modifica la ubicación de la Feria Itinerante.
Muchos de los manifestantes son adultos mayores, migrantes y madres jefas de hogar que dependen de esta actividad para subsistir.
Piden diálogo con el municipio y una solución que no los expulse del único sustento que conocen.













