Después de meses —y más de algún porrazo— los vecinos de Iquique por fin pueden caminar tranquilos por la vereda de calle Thompson, casi al llegar a Labbé. El pavimento, que llevaba más de un año en pésimas condiciones, fue finalmente reparado a fines de junio de este año.
La historia no es nueva. Ya en junio de 2024, El Sol de Iquique alertaba sobre el mal estado del tramo entre Labbé y Lynch, donde los peatones debían bajarse a la calle para evitar el cráter. En agosto, el medio volvió a reportar que “todavía no pasaba nada”. Pero ahora, gracias a la presión —y las rogativas— de los vecinos, las autoridades locales se pusieron las pilas.
“Esperamos que esta vez la reparación dure”, comentan quienes transitan a diario por el sector, donde más de uno terminó con el tobillo torcido o el susto en el cuerpo.
Una pequeña victoria para la comunidad, que demuestra que la insistencia vecinal sí puede hacer la diferencia… aunque a veces se demore más de la cuenta.














