Cada 20 de agosto, el mundo entero se rinde ante la reina dorada de la cocina rápida: la papa frita. Crocante por fuera, suave por dentro, compañera fiel de hamburguesas, milanesas, huevitos y hasta sola con mayo. Pero lo que pocos saben es que esta delicia, que se disputa entre Bélgica y Francia, podría tener su origen en… ¡Nacimiento, Región del Biobío!
Sí, así como lo lees. Según archivos históricos y el famoso libro Cautiverio Feliz, en 1629 los mapuches habrían servido papas fritas en un banquete para celebrar la liberación del soldado español Francisco Núñez de Pineda. Desde la comuna de Nacimiento están tirando toda la carne a la parrilla (o mejor dicho, las papas al aceite) para que se reconozca oficialmente como la cuna de esta preparación. Incluso quieren que el 29 de noviembre sea el Día Nacional de la Papa Frita.
El alcalde de Nacimiento lo dijo clarito: “Que los amigos belgas y franceses se vengan a dar una vueltecita por acá, porque los vamos a derrocar con este hallazgo histórico”.
¿Y por qué tanto revuelo?
Porque las papas fritas no son cualquier cosa. Son uno de los alimentos más consumidos del planeta. Se cocinan en dos etapas (primero a fuego medio, luego a fuego alto), se remojan en agua fría para soltar el almidón y se fríen en aceite bien caliente para lograr ese crunch perfecto. Bélgica las hace en grasa, Francia en aceite, y Chile… bueno, con sabor mapuche y orgullo patrimonial.
¿Y la papa, de dónde viene?
La papa es originaria de los Andes, cultivada por pueblos prehispánicos hace más de 7.000 años. Hoy existen más de 150 variedades solo en Chile.













