Por Rodrigo Longa Teran
El candidato presidencial presentó un programa con 17 áreas estratégicas que combina propuestas técnicas de modernización administrativa y digitalización con una retórica de seguridad extrema resumida en la frase “bala o cárcel”. El plan contiene medidas llamativas –como una ficha clínica electrónica única y una agencia de inteligencia contra el crimen– pero deja vacíos en financiamiento, gobernanza de datos y prevención del delito.
El programa que oscila entre la gestión y el slogan
El texto programático de Franco Parisi es, al mismo tiempo, una propuesta de modernización tecnocrática –con énfasis en eficiencia administrativa, digitalización y control del gasto– y un paquete de mano dura en seguridad que concentra la mayor atención mediática. Esa dualidad explica el atractivo y la polémica: ofrece soluciones de gestión plausibles mientras se sostiene en un relato punitivo simplificador.
Seguridad en clave de agencia y datos
Una de las piezas centrales es la creación de ANICOT, una “Agencia Nacional de Inteligencia Integral contra el Crimen Organizado y Terrorismo”, junto con Axón, un sistema que integraría hasta un 90% de la información policial, judicial y financiera del país.
Lo atractivo: coordinación investigativa, persecución patrimonial y trazabilidad financiera más sólida contra redes criminales.
El riesgo: sin un marco de protección de datos y límites judiciales, Axón puede derivar en vigilancia masiva y vulneración de derechos.
“Bala o cárcel”: un lema que polariza
El eslogan con el que Parisi ha hecho campaña –“los criminales tienen dos opciones: bala o cárcel”– se ha convertido en su marca.
Valor político: conecta de manera emocional con el miedo ciudadano frente a la delincuencia.
Problema democrático: legitima la idea de letalidad como política pública, contradiciendo estándares internacionales de uso proporcional de la fuerza.
Cárceles flotantes: símbolo de dureza, riesgo de fracaso
El plan penitenciario propone arrendar barcos-cárcel para aislar a reclusos de alta peligrosidad mar adentro.
Dudas prácticas: altos costos de operación, problemas de acceso a defensa y supervisión judicial.
Dudas legales y de DD.HH.: aislamiento extremo y control militarizado atraen críticas y cuestionamientos internacionales.
Salud y gestión: las ideas más sólidas
En salud, el programa contiene medidas coherentes y técnicamente defendibles:
Ficha Clínica Electrónica Única, con acceso universal para profesionales acreditados.
Atenciones médicas grupales en ciertas patologías y horarios extendidos en pabellones quirúrgicos.
Valor: mejoran eficiencia y continuidad del cuidado.
Debilidad: no se detalla costo de implementación, ciberseguridad ni gobernanza de datos clínicos.
Economía y administración: modernización con dudas de diseño
Parisi propone retomar evaluaciones sectoriales, poner tope a sueldos de la Alta Dirección Pública, fortalecer compras públicas y crear una “Ley Topo” de delación compensada para corrupción.
Fortaleza: refuerza control fiscal y combate al despilfarro.
Riesgo: sin resguardos, la “Ley Topo” podría convertirse en arma de persecución política.
Fortalezas del programa
Innovaciones técnicas plausibles: ficha clínica electrónica, interoperabilidad sanitaria, evaluaciones sectoriales, control de compras.
Enfoque en persecución patrimonial del crimen organizado, un déficit histórico del Estado.
Retórica directa que conecta con la preocupación ciudadana por la inseguridad.
Recuento Programa
Debilidades y riesgos
Costeo opaco: no se presentan cifras plurianuales para ANICOT, Axón, cárceles flotantes ni ficha clínica.
Derechos y libertades: integración masiva de datos y lema “bala o cárcel” tensionan principios democráticos.
Carácter punitivo: ausencia de políticas de prevención y reinserción, lo que limita eficacia de largo plazo.
Judicialización probable: varias medidas requerirían cambios legales complejos y control constitucional.
Balance
El programa de Franco Parisi es un híbrido entre tecnocracia modernizadora y mano dura punitiva. Contiene propuestas valiosas en eficiencia administrativa y salud, pero su costeo es insuficiente y la agenda de seguridad se apoya en símbolos de dureza que pueden chocar con libertades civiles y estándares internacionales.
En la práctica, la disyuntiva que plantea Parisi no es solo “bala o cárcel”, sino entre un Estado que gestiona con evidencia y derechos o uno que responde al miedo con medidas de alto impacto comunicacional pero de baja viabilidad política y social.













