Si en Chile te dicen “¡parece Circo Chamorro!”, no te están invitando a ver payasos ni trapecistas. Te están diciendo, con humor, que estás haciendo mil cosas al mismo tiempo, como si fueras el dueño, el acomodador, el presentador y el vendedor de entradas… todo junto.
¿Y de dónde viene esta expresión?
La frase nace del clásico del cine nacional “El Gran Circo Chamorro”, película estrenada en 1955 y dirigida por José Bohr, con el actor Eugenio Retes como protagonista. En la historia, Chamorro es un chileno esforzado que, para sacar adelante su circo, hace absolutamente todo: vende los boletos, los corta en la entrada, acomoda al público, presenta el show, y si falta el payaso… también se pinta la cara.
La película fue un éxito popular, y con los años se convirtió en tradición televisiva, especialmente en septiembre. El personaje de Chamorro quedó grabado en la memoria colectiva como símbolo del chileno que se las arregla con lo que tiene, que se multiplica para cumplir, aunque el escenario se le venga abajo.
Así nació el dicho:
“Esto parece Circo Chamorro”, para describir cualquier situación donde hay caos, multitareas, o una persona que se encarga de todo —desde el café hasta el micrófono.













