Si hay un personaje que ha cruzado fronteras, carcajadas y generaciones, ese es Condorito. Muchos en América Latina lo sienten como propio —y con cariño lo reclaman como peruano, mexicano o argentino— pero lo cierto es que este cóndor con pinta de pícaro y corazón de barrio nació en Chile, y más precisamente de la mano del dibujante René Ríos, conocido como Pepo.
¿Y cómo nació la idea? Bueno, como todo buen chileno, Pepo se picó. Corría el año 1947 cuando vio la película de Disney Saludos Amigos, donde se hacía un recorrido por Latinoamérica. Argentina tenía un gaucho, Brasil un zamba, México un charro… ¿y Chile? Un avioncito llamado Pedrito, que apenas podía cruzar la cordillera. Pepo lo encontró tan pobre y desabrido que dijo: “¡No, señor! Chile merece algo mejor”.

Así fue como se puso a dibujar y creó a Condorito, inspirado en el cóndor de los Andes, símbolo nacional y ave que sí sabe volar alto. El personaje debutó en la revista Okey el 6 de agosto de 1949, como un cóndor humanizado que vivía en el ficticio pueblo de Pelotillehue, rodeado de personajes igual de pintorescos.
Desde ahí, Condorito no paró. Se convirtió en el vecino simpático, el amigo que siempre mete las patas, el que se cae de espaldas con un sonoro “¡Plop!” y que, a punta de humor, se metió en las casas de toda América Latina. Fue taxista, doctor, astronauta, cura, político y hasta ladrón arrepentido. Siempre con su fiel compadre Don Chuma, su eterna enamorada Yayita, y el pesado de Pepe Cortisona.
Condorito es parte de nuestra historia gráfica, cultural y popular. Un chileno de tomo y lomo, aunque muchos no lo sepan. Y como buen hecho de Chile, merece su lugar en esta sección, porque si hay algo que nos une, además del pan con palta, es reírnos con un personaje que, aunque se caiga, siempre se levanta con dignidad y una talla bajo el ala.













