En medio del paso firme de los batallones y el ruido de las marchas, hubo un momento que hizo suspirar a todo el Parque O’Higgins: el desfile de los cachorros de Carabineros. Y no hablamos de perros grandes, sino de guaguas peludas que aún no alcanzan ni para ladrido fuerte.
Este año se sumaron dos beagles de tres meses, además de labradores y golden retrievers de apenas dos meses. Tan chiquitos, que desfilaron en bolsos especiales, cargados por sus adiestradores como si fueran mochilas con corazón. La teniente Daniela Véliz lo explicó con ternura y convicción: “Tienen mucha energía para que les podamos enseñar, puedan jugar y ellos van a ser futuros detectores de droga el próximo año”.














