Tres jóvenes —Morena, Brenda y Lara— fueron encontradas sin vida, enterradas en el patio de una vivienda en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires. El crimen, que ya se conoce como el “triple femicidio del sur bonaerense”, revela no solo una brutalidad inusitada, sino también el entramado narco que atraviesa los márgenes urbanos.
Según reconstruye Página 12, las víctimas habían desaparecido tras subir voluntariamente a una camioneta en La Tablada. El vehículo, adulterado y con rastros de manipulación, fue clave para llegar al domicilio donde se hallaron los cuerpos. Allí, en una escena que recuerda a los peores capítulos de la crónica policial argentina, se desenterró el horror.
El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, no dudó en vincular el caso con una organización transnacional de narcotráfico que opera desde barrios vulnerables de la Ciudad de Buenos Aires. La Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) interviene en una causa que permanece bajo secreto de sumario, mientras se multiplican los allanamientos y ya hay al menos cuatro detenidos.
VIOLENCIA
Memoria, territorio y violencia Florencio Varela, como otras zonas del conurbano, carga con una historia de abandono estatal, crecimiento desordenado y disputas territoriales que hoy se traducen en violencia estructural. Este triple crimen no es un hecho aislado: es síntoma de una trama que mezcla pobreza, impunidad y redes delictivas que se mimetizan con la vida cotidiana.
– De a cuerdo a fuentes policiales, los cuatro detenidos en el marco de la investigación por el triple femicidio de Florencio Varela van a declarar ante las autoridades este jueves. Por el momento, permanecen recluídos en celdas separadas, para evitar la elaboración coordinada de una coartada para encubrir los hechos.- Página 12.













