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En Paraguay, Perú y Argentina, jóvenes nacidos entre fines de los 90 y comienzos de los 2010 —la llamada Generación Z— han comenzado a liderar movilizaciones sociales que reflejan un profundo malestar con la corrupción, la desigualdad y la falta de representación política.
Este fenómeno, que se articula en redes sociales y espacios públicos, recuerda los ciclos de protesta social vividos en Brasil (2013) y Chile (2019), donde también fueron los jóvenes quienes encendieron la chispa.
Paraguay: educación, transparencia y dignidad
En Asunción y otras ciudades, miles de jóvenes se han movilizado bajo el lema “Generación Z Paraguay”, exigiendo:
- Fin a la corrupción, tras escándalos como la compra de más de 300 mil “pupitres chinos” por parte de Itaipú Binacional, con sobreprecios y vínculos políticos.
- Revisión del programa “Hambre Cero”, que busca garantizar alimentación escolar pero ha sido cuestionado por su ejecución y falta de transparencia.
- Mejoras en educación pública, salud y jubilaciones, junto con demandas de justicia social y respeto a comunidades indígenas.
Perú: justicia, seguridad y nueva Constitución

En Lima, Arequipa y otras regiones, jóvenes han protagonizado marchas masivas con demandas como:
- Justicia para las víctimas de la represión tras las protestas de 2022–2023, que dejaron al menos 49 muertos.
- Rechazo a reformas laborales y previsionales que afectan a trabajadores informales y jóvenes sin contrato.
- Mayor seguridad ciudadana, frente al avance del crimen organizado en zonas populares.
- Convocatoria a una Asamblea Constituyente, como vía para renovar el sistema político.
La respuesta del gobierno ha sido principalmente represiva, con uso de gases lacrimógenos, detenciones y restricciones al derecho a manifestarse.
Argentina: ajuste económico y protocolo antipiquetes
Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, las organizaciones sociales y juveniles han enfrentado un escenario de recortes y endurecimiento institucional:
- Reducción de programas sociales, eliminación del monotributo social (Acceso a beneficios sociales) y congelamiento del salario mínimo.
- Aplicación del “protocolo antipiquetes”, que permite el uso de fuerza para dispersar manifestaciones, incluso con balas de goma.
- Reclamos por acceso a alimentos, salud y educación, en medio de una inflación que supera el 120% anual.
Un patrón regional con memoria
Lo que hoy ocurre en Paraguay, Perú y Argentina tiene ecos claros en las movilizaciones de Brasil (2013) y Chile (2019). En ambos casos, fueron los jóvenes quienes iniciaron protestas que luego se expandieron a toda la sociedad, exigiendo cambios estructurales y mayor justicia social.
La Generación Z, nativa digital y crítica de las instituciones tradicionales, está demostrando que no solo sabe usar redes sociales: también sabe ocupar las calles, organizarse y exigir respuestas.
Fuentes: ABC Color, La República, Página/12













