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El anuncio del Premio Nobel de la Paz 2025 otorgado a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado ha generado una ola de reacciones tanto de apoyo como de crítica en el ámbito internacional.
El Comité Nobel Noruego destacó el “coraje civil” de Machado y su “incansable trabajo por los derechos democráticos en Venezuela”, en medio de un contexto de represión política y exclusión electoral. Diversos líderes opositores venezolanos, como Edmundo González Urrutia, celebraron el galardón como “merecido” y lo consideraron un símbolo de esperanza para el país.
Organizaciones defensoras de derechos humanos y sectores de la sociedad civil también aplaudieron el reconocimiento, señalando que visibiliza la lucha de millones de venezolanos por recuperar la democracia.
Críticas
No obstante, el premio no ha estado exento de controversia. Desde Estados Unidos, el asesor de comunicaciones de Donald Trump, Steven Cheung, cuestionó al Comité Nobel por ignorar el papel del expresidente en acuerdos de paz internacionales, insinuando que el galardón fue otorgado por motivaciones políticas.
En España, el partido Podemos calificó a Machado como “golpista” y acusó al Comité de premiar a figuras vinculadas con intentos de desestabilización. Según sus voceros, el Nobel de la Paz pierde credibilidad al ser entregado a líderes que, a su juicio, han promovido confrontación en lugar de reconciliación.
El reconocimiento a Machado ha reavivado el debate sobre el papel del Nobel de la Paz en contextos políticos complejos. Mientras algunos lo ven como un respaldo a la resistencia democrática, otros lo interpretan como una intervención en los asuntos internos de Venezuela.













