Una situación insólita se vivió en el control de Quillagua, donde Carabineros detuvo a un pasajero que viajaba en un bus interprovincial con una granada de uso militar entre los asientos.
Todo partió con una revisión de rutina por parte de personal de Aduanas. Al inspeccionar el vehículo, detectaron el artefacto y de inmediato dieron aviso a Carabineros de la Tenencia Quillagua, quienes llegaron al lugar, aislaron el sector y resguardaron a los demás pasajeros.
El hombre, de nacionalidad boliviana, se encontraba en situación irregular en el país y declaró que “la debía entregar en Calama”.
El jefe de Fiscalización de la Aduana de Iquique, Ricardo Aceituno, explicó que los aduaneros hallaron el explosivo durante la revisión del bus y que, tras entrevistar a dos pasajeros, uno de ellos señaló que recibió el explosivo en el centro de Iquique y su misión era llevarlo hasta el terminal de buses de Calama a cambio de 100 mil pesos chilenos.
Hasta el lugar también llegó personal del GOPE Tarapacá, quienes realizaron la fijación fotográfica y el levantamiento de la granada, siguiendo los protocolos institucionales para este tipo de hallazgos.
Finalmente, el artefacto fue asegurado y trasladado al cuartel del GOPE, donde será sometido a peritajes y luego destruido.













