Diversos analistas y profesionales examinan los resultados electorales del 16 de noviembre. Respetando dichas opiniones, mi parecer de hombre social puede ser contrario a ellas. Aquí hay estrategias ideológicas, cuantiosos recursos económicos en circulación, despliegue de publicidad, equipos de trabajo y difusión de pensamientos y programas políticos.
Desfilan famosos personajes vinculados a grandes cadenas internacionales de prensa. Son parte de un andamiaje predeterminado y de un plan “top secret” del poder estadounidense. Su libreto lo saben más que de memoria. Al centro de este manuscrito está la campaña y el desprestigio constante, permanente y antipatriota contra el presidente Gabriel Boric. Lo basurean, lo insultan, lo descalifican y lo tachan de “izquierdista ladrón”. Lo definen como ordinario, que falta el respeto a su investidura por no utilizar corbata. En fin, la lista de epítetos y descrédito es larga para horadar su liderazgo en La Moneda.
Después, a mi juicio, se suman los errores no forzados y acciones cuestionables de oportunismo político y corrupción cometidos por personeros de su gobierno. Es decir, traicionando la historia de la izquierda y la confianza del Mandatario.
El trabajo ingente de psicología oscura, esa que se hace pasar por “independiente”, al final falsea realidades. Detrás están personas maquiavélicas y poderosas, ejerciendo persuasión, control mental, manipulando noticias, aplicando técnicas de tergiversación de la verdad y, sin escrúpulos, defendiendo los intereses del sistema capitalista.
En la elección del próximo 14 de diciembre, Chile se enfrenta a sus realidades. Según los medios, Jara, que representa al oficialismo y a una nueva coalición de centroizquierda, si bien ganó, la votación en porcentaje es inferior a la estimada por su comando para asegurar la victoria en segunda vuelta. Mientras, algunos sostienen que, aunque José A. Kast perdió en esta primera vuelta, al sumar los votos de Matthei y Kayser tendría asegurado su triunfo en segunda vuelta. Se pasan de listos.
Lo concreto: en esta primera vuelta ganó Jara. En la hípica se gana por “fallo fotográfico”. Es decir, en esta elección ganó Jeanette Jara. Después, lo que pasará en segunda vuelta dependerá de cómo se comporten los chilenos y chilenas.
Creo que nadie, absolutamente nadie, puede asegurar un traslado automático de votación de quienes perdieron hacia quienes postulan a La Moneda. Sumemos, ya que les gusta mucho sumar: en segunda vuelta, los votos de Matthei y Parisi irán hacia el candidato que mejor represente sus intereses y los del país. En todo caso, la elección está abierta para cualquiera de los presidenciales.
Ahora es tiempo de sostener verdades históricas. La historia de nuestra humanidad es una narración construida sobre la emancipación humana, comenzando por la esclavitud, los imperios conquistadores, las guerras y genocidios, el poder endiosado y la explotación del hombre por el hombre.
Es triste y doloroso. En nuestro país basta revisar la historia. Dos puntos: primero, ¿dónde murió, en rigor histórico, nuestro padre de la patria Bernardo O’Higgins? Su padre, Ambrosio, fue un destacado personaje al servicio del Rey de España como gobernador de Chile y virrey del Perú. Nuestro héroe nacional Bernardo O’Higgins, desde temprana edad, sufrió carencias afectivas y familiares.
Segundo punto: otros grandes hombres de armas que consiguieron nuestra independencia nacional también tuvieron un triste desenlace, como José Miguel Carrera y sus hermanos Juan José y Luis. La nobleza de sus vidas los alejó de los egoísmos del poder, los honores e incluso de la gloria. Fueron víctimas de los convulsionados procesos de aquellos tiempos de la Patria Vieja.
Más adelante, no podemos dejar de mencionar la guerra civil/militar de 1891, que concluyó con el martirio del presidente José M. Balmaceda. Una cruel guerra entre chilenos, un tremendo desgarro de sufrimiento y el naufragio de nuestra naciente República, dominada por la oligarquía y la élite de los más poderosos de la época.
Me parece prudente repasar nuestra historia, ver y conocer las causas de los verdaderos cimientos de nuestro amado Chile. En aquellos tiempos ni siquiera existía el comunismo. Después, en el siglo XX, surge la alternativa política de la revolución socialista como modelo contrapuesto al capitalismo.
Para tener presente: a lo largo de nuestra historia política democrática, hemos tenido más muertes por represión del Estado contra movimientos y demandas sociales que en la misma Guerra del Pacífico. Increíble, pero cierto.
Se han divulgado y prometido medidas del señor Kast que son abiertamente engañosas. Por ejemplo, la eliminación de las contribuciones. Aquí es bueno debatir. Esta eliminación favorece solo a la clase más rica, que principalmente vive en los barrios pudientes y altos del Gran Santiago. Hoy, las personas con ingresos menores a 900 mil pesos no pagan contribuciones. Lo mismo ocurre con las propiedades de un valor inferior a 50 millones de pesos, que están exentas. Aquellas propiedades que van de 51 hasta menos de 200 millones de pesos pagan un 5 %.
El problema con la eliminación total de las contribuciones se presenta en las municipalidades. Sus recursos no provienen únicamente de patentes comerciales, renovación de permisos de circulación y otros derechos de obras. Del pago de las contribuciones, un 35 % se destina a los servicios municipales, complementando los fondos de salud y educación que provienen del Estado. El resto va al Fondo Nacional de Municipalidades, donde se redistribuye a todas las 346 comunas del país.
De esta manera, al eliminarse el pago de las contribuciones, nosotros, el pueblo, con el pago del IVA, vamos a subvencionar a los más ricos y, de paso, aumentar nuestra precariedad de vida. Otra cuestión distinta es proponer mejorar el sistema, pero liberar a los más ricos de esta obligación legal es un error del porte de un buque transatlántico.













